El Presidente nombró embajador de Bélgica al legislador amarillo, que en más de una ocasión se tiñó de violeta y votó a favor de las propuestas mileístas. A quienes se cambian de bando con fluidez, parece no importarles las calificaciones e insultos de un mandatario que, a fuerza de violencia y acomodos, logra sus objetivos.
El presidente Javier Milei designó por decreto al ex diputado Fernando Iglesias, a quien supo calificar apenas pocos años atrás con todo tipo de insultos cargados de violencia: "infradotado", "parásito hijo de puta" y "pedazo de mierda".
En 2018, el siempre polémico Iglesias, quien se supo caracterizar por sus comentarios machistas durante sus más de quince años como legislador que vivió del Estado, realizó una publicación en la que cuestionaba las ideas libertarias, a lo cual Milei, quien ya estaba instalado como economista mediático mientras apuntalaba su carrera política, le respondió -como sucede ante ideas opuestas a las suyas- con una fuerte carga de desprecio. Se ve que se entendieron bien. De hecho, en 2022, el propio Iglesias quería a Milei en las filas amarillas para vencer al peronismo en 2023.
El ex diputado, que ingresó en 2007 al Congreso con la Coalición Cívica, para luego integrar el PRO y ahora, lamer las ideas de La Libertad Avanza, omitió aquellos destratos y tuvo su premio: a través del decreto 6/2026, fue nombrado embajador extraordinario y plenipotenciario de la República Argentina en Bélgica, a pesar de no contar con experiencia para el cargo que le fue conferido.
En el texto oficial, se explica que el mandatario cuenta con el poder de designar excepcionalmente cargos bajo esa modalidad, según lo establece la ley de Servicio Exterior 20.957.
Así las cosas, Iglesias consiguió lo que quería con la firma de Milei, pero el archivo no perdona.

