En Argentina se triplicó la deuda del Estado con empresas y proveedores para sostener el superávit fiscal

En Argentina se triplicó la deuda del Estado con empresas y proveedores para sostener el superávit fiscal

Son pagos de bienes o servicios que fueron devengados, pero el Tesoro no pagó; es un salto similar al de marzo.

Los números de las cuentas públicas reflejan las dificultades que el Gobierno está enfrentando para mantener el equilibrio fiscal. Luego de confirmar días atrás que junio cerró con déficit primario, también se confirmó un salto en la ‘deuda flotante’ del Estado, que creció en junio más de $2,23 billones, hasta los $3,6 billones.

Es el dato informado por la Tesorería General de la Nación, y surge de la diferencia entre los gastos devengados por diferentes rubros (bienes o servicios) en la administración central y los que fueron efectivamente pagados. En otras palabras, son los compromisos que el Gobierno pisó o ‘pateó’ para adelante, mientras se esfuerza por sostener el equilibrio en las cuentas en un contexto de recaudación estancada.

Según los números oficiales, en mayo había cerrado en alrededor de $1,3 billones. Se trata de un incremento mensual del 175% con respecto a ese número.

El salto en el rubro en junio enciende luces amarillas sobre la dinámica de las cuentas públicas en el corto plazo. De hecho, el Ministerio de Economía informó que ese mes hubo déficit primario por primera vez en el año, con un rojo de $696.843 millones (fue el primer junio con déficit en la gestión de Javier Milei). Y si bien el primer semestre cerró con un superávit de 0,6% del PBI, según estimaciones oficiales, el monto informado ($6,29 billones) quedó por debajo de la meta que se había acordado con el programa con el FMI ($6,86 billones).

Es una diferencia de $573.974 millones, según estimaciones de consultoras como Equilibra, Romano Group o Analytica. El monto es una cuarta parte del salto en la deuda flotante que la Tesorería General de la Nación registró en junio.

“La deuda flotante puede ser usada como un recurso de corto plazo para acomodar cuentas fiscales. De hecho, en el acuerdo con el FMI tiene un techo, y ha ido subiendo y bajando a lo largo de los años”, dijo Gabriel Caamaño, titular de la consultora Outlier.

“Tenés una actividad económica que está bastante por debajo de lo esperado, y la recaudación está sufriendo por eso y por la baja en los derechos de exportación. Entonces, tenés un resultado fiscal bajo presión, y eso es un síntoma más. Lo que esto demuestra realmente es que les está costando que no se achique mucho más el superávit, y tienen que recurrir a este tipo de herramientas”, completó el economista.

La dinámica del mes replica el salto que este rubro había registrado en marzo. En aquella ocasión, la deuda flotante también trepó por encima de los $3 billones, vinculada con pagos postergados en compra de energía o giros demorados a fondos vinculados con el transporte, que vehiculizan los pagos de subsidios a las empresas. Se trató, en aquella ocasión, de una suba también asociada a componentes estacionales, que en los meses siguientes se revirtió.

En junio, en tanto, hubo también subas estacionales en el rubro de subsidios, asociadas a la suba en el precio de la energía y la llegada de bajas temperaturas, además del mayor gasto vinculado por el pago de aguinaldos a jubilados, pensionados y empleados públicos. Además, también la dinámica de la recaudación estuvo afectada por la postergación del impuesto a las ganancias para personas humanas.

Con el salto que llevó a esta cifra por encima de los $3,6 billones, el stock de ‘deuda flotante’ está lejos de picos de gestiones anteriores. Entre 2016 y 2023, ese monto estuvo en promedio en torno a $10 billones a valores actuales, según estimaciones de Salvador Vitelli, de Romano Group. “En términos reales, el monto actual es una caída del 65% con respecto a las gestiones anteriores”, dijo el analista.

“Es un aumento interesante intermensual, aunque estamos en niveles mínimos para lo que es la deuda flotante, con lo cual no necesariamente significa un cambio de tendencia, sino más bien creo que es algo estacional”, explicó el especialista, quien precisó que, en la comparación interanual, el monto actual refleja una caída del 17% en términos reales (medido en pesos actuales, este rubro en junio de 2025 rondaba los $4,3 billones).

Qué explica el salto de la deuda flotante en junio

El mayor salto entre los componentes analizados por la Tesorería General se dio en el segmento de ‘Transferencias’, que incluye giros a fondos particulares, pagos de energía, organismos provinciales y otros rubros. En mayo, la deuda acumulada en ese rubro había quedado en $384.420 millones, y a fin de junio saltó hasta $1,7 billones.

También creció 165% la deuda en el rubro Personal (pasó de $299.486 millones a $794.765 millones) y 134% la correspondiente a “Bienes y servicios” (llegó a $197.120 millones) y 60% la asignada a ‘Gastos figurativos’ (creció de $447.389 millones a $718.245 millones).

La Nación

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