En plena celebración del Señor y la Virgen del Milagro, las campanas de la Catedral vuelven a convertirse en una de las señales más reconocibles de la llegada de peregrinos a la ciudad.
Emanuel Ibáñez lleva 14 años como campanero y explicó que para quienes cumplen esa tarea el Milagro representa un momento especial. “Es un orgullo para cada campanero ver llegar a los peregrinos. Ningún Milagro es igual, siempre aparecen cosas nuevas”, señaló.
Durante estos días, el funcionamiento de las campanas tiene un esquema especial. Desde el 6 hasta el 12 de septiembre suena la campana mayor, que sería la camapana del señor. Mientras que durante el trigo 13, 14 y 15 suenan las cinco campanas en repique de gloria, congregando a los fieles.
Ibáñez destacó que una de las principales responsabilidades del campanero es la puntualidad. “El tema más duro es cumplir el horario. El campanero es eso: puntualidad”, explicó.
Actualmente, la Catedral cuenta con 15 campaneros. Se trata de una tarea completamente voluntaria: ninguno recibe sueldo ni compensación económica. “Es un apostolado interno de la Catedral”, definió.
Este año se incorporaron además dos nuevos campaneros de 14 y 15 años, un dato que para Ibáñez muestra que la tradición continúa pasando a nuevas generaciones.
Fuera de la Catedral, cada campanero mantiene su propio trabajo y actividad cotidiana. En el caso de Ibáñez, se desempeña como mecánico automotor. Durante el Milagro, sin embargo, todos vuelven a ocupar un lugar clave en una tradición que acompaña a miles de fieles camino al 15 de septiembre.

