Camila Agustina Vecchiarello estaba embarazada al momento de ser asesinada, según confirmaron los estudios realizados durante la investigación por el femicidio ocurrido en Barreal, provincia de San Juan.
La joven rosarina, de 26 años y aspirante a Gendarmería, murió como consecuencia de un shock hipovolémico provocado por una hemorragia masiva, producto de múltiples heridas de arma blanca. Por el crimen está acusado Carlos Gonzalo Riveros, de 25 años, oriundo de Tartagal, Salta.
La confirmación del embarazo surgió durante la audiencia de formalización de la detención, a partir de los estudios toxicológicos y bioquímicos realizados por la licenciada María Teresa López Galleguillo, del Complejo Científico y Forense. El análisis de subunidad Beta determinó que Camila se encontraba embarazada al momento del ataque. Además, los estudios toxicológicos descartaron la presencia de drogas de abuso en su sangre.
Los informes forenses también aportaron elementos sobre cómo habría ocurrido el ataque. Determinaron que la joven sufrió múltiples heridas de arma blanca que provocaron lesiones en grandes vasos del cuello, entre ellas la laceración de la vena derecha y el seccionamiento transversal del cartílago tiroides en ambos lados.
Las lesiones fueron consideradas mortales y, según los peritos, fueron producidas mientras Camila aún estaba con vida. El cuerpo, además, presentaba claros signos de lucha y defensa, especialmente en su mano y brazo derecho, donde se encontraron heridas cortantes y erosiones compatibles con un intento de frenar el ataque.
Camila había llegado desde Rosario para formarse como aspirante a Gendarmería y residía en Barreal junto a Riveros. Tras el crimen, el joven habría intentado quitarse la vida y fue trasladado al Hospital Rawson. Luego de recibir el alta quedó a disposición de la Justicia.La Fiscalía lo señaló como principal sospechoso y lo imputó por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por haber sido cometido en contexto de violencia de género, mientras la investigación continúa.

