Sucedió esta mañana y se extendió por poco más de una hora; presentó reclamos por presunta corrupción en el organismo; inicialmente estaba armado
Un suboficial de la Policía Federal (PFA) armado se esposó durante alrededor de una hora a la reja principal de la Casa Rosada. El incidente se dio este mañana, cuando el hombre, integrante de la Superintendencia de Transporte de la PFA, llegó junto a su familia y se esposó para dar a conocer una serie de reclamos. Entre sus demandas, exigió una mejora salarial y denunció corrupción en la fuerza de seguridad.
El hombre, identificado como Miguel. M y su esposa desplegaron, frente a la reja, una bandera con la consigna: “PFA. Corrupción Superintendencia de Transporte”. Primero fue abordado por personal de la fuerza que custodia el palacio de Gobierno, que logró convencerlo de que entregue el arma que portaba, algo que el hombre hizo rápidamente.
Una alta fuente de la Policía Federal en el lugar apuntó a LA NACION que, a priori, el hombre presentaría “un cuadro de alteración psicológica” lo que consideraban parecía “exacerbado” por la figura de su esposa.
Consultados por LA NACION sobre el episodio fuentes cercanas a las fuerzas dejaron trascender que tras el episodio pudieron reconstruir que: el hombre había tenido un altercado con uno de sus superiores el último lunes. Aseguraron que fue luego de que se le asignara a ir cubrir, “durante su horario de servicio”, un determinado lugar al que no quiso ir. Y que “para evitarlo” fue a la guardia del Churruca, “donde no se le dio licencia”. Y que, al volver a su sede de trabajo, siguió resistiéndose a ir al lugar que tenía asignado, por lo que su jefe evaluó una sanción. Luego se retiró, ayer tuvo franco y “hoy en lugar de presentarse a trabajar fue directamente” a Casa Rosada, describieron.
El matrimonio estaba acompañado por sus tres pequeños hijos. Y rápidamente frente a ambos se desplegó un cordón de efectivos que custodian habitualmente la Casa Rosada, que se mantuvo hasta que el hombre depuso su actitud.
Al lugar también llegó un equipo médico y psicológico del Hospital Médico Policial Churruca, que tras varios minutos logró por medio de la conversación con él que cambiara su actitud.

