La entidad expresó solidaridad con los trabajadores de la CNEA y los becarios posdoctorales del CONICET. También denunció un deterioro del sistema científico
La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (ANCEFN) difundió un comunicado en el que manifestó su “profunda preocupación” por la situación del Sistema Nacional de Ciencia y Técnica, expresó su solidaridad con la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), con los trabajadores desvinculados del organismo y con los becarios posdoctorales del CONICET, y advirtió que las medidas adoptadas en las últimas semanas pueden provocar una “grave fuga de cerebros”.
El documento también incluyó un fuerte cuestionamiento al operativo de seguridad desplegado durante las protestas en la CNEA. “Repudiamos enérgicamente la represión policial y de gendarmería ejercida contra científicos y técnicos. Estas imágenes, que remiten a las épocas más oscuras de nuestra historia, jamás deberían repetirse en democracia”, expresó.
En declaraciones a Urbana Play, el vicepresidente de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Galo Soler Illia, amplió los argumentos del comunicado y aseguró que el sistema científico atraviesa una situación crítica.
“La ciencia ha sido agredida en estos últimos dos años y medio de manera injustificada. Se nos trata de ñoquis, se nos trata de gente que no acepta auditorías, que estudia cosas inútiles”, sostuvo.
El investigador también se refirió a la pérdida del poder adquisitivo de los científicos. “Estamos un 40% o 45% abajo con respecto a nuestra situación en noviembre de 2023, en salarios”, afirmó. Y agregó que “los chicos jóvenes ganan por debajo de la línea de pobreza”, pese a que “han estudiado diez, doce o quince años” y superaron concursos para ingresar al CONICET.
Además de la cuestión salarial, Soler Illia sostuvo que los equipos de investigación enfrentan dificultades para desarrollar sus proyectos. “No se ha dado un solo centavo prácticamente en estos últimos dos años y medio para realizar investigación. Un investigador tiene que tener su sueldo, pero además tiene que tener algún dinero para poder hacer sus investigaciones”, dijo.
Según explicó, esa situación repercute directamente en la continuidad de los investigadores más jóvenes. “La motivación de los investigadores jóvenes, que son muy competitivos y que trabajan mucho, es cero. Entonces, se van”, afirmó.
Consultado sobre la magnitud del fenómeno, respondió: “Se habla de unos dos mil investigadores jóvenes que se han ido, del orden de magnitud. No creo que haya una medida fehaciente de eso. Pero entre los que pidieron licencia, los que directamente abandonaron CONICET, es de ese orden de magnitud”. Luego resumió: “Es un éxodo”.
Durante la entrevista, el científico también cuestionó que las decisiones oficiales no hayan contado con el asesoramiento de las instituciones especializadas. “Tenemos aproximadamente diez académicos que pertenecen a la Comisión de Energía Atómica. No han sido consultados jamás por nadie para tomar una decisión”, sostuvo.
En la parte final del comunicado, la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales reiteró “su compromiso con el desarrollo nacional” y puso “a disposición sus capacidades consultivas para colaborar en una urgente valorización y el consecuente reencauzamiento de las políticas públicas del sector”.

