Con un discurso de casi una hora y media ante la Asamblea Legislativa, el presidente Javier Milei abrió este domingo el 144° periodo de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación.
El presidente arribó a la sede del Poder Legislativo poco antes de las 21:00, tras recorrer en auto la Avenida de Mayo porteña, escoltado por efectivos del Regimiento de Granaderos a Caballo y en el marco de un fuerte operativo de seguridad que blindó toda la zona aledaña al Congreso.
En la puerta del Congreso, Milei fue recibido por la vicepresidenta Victoria Villarruel y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y aunque la transmisión oficial no mostró el saludo entre el presidente y su vice, periodistas acreditados describieron la situación como “fría y tensa”.
El evento mostró a un Milei envalentado, con un discurso donde, no solo repasó los “logros” de su gobierno y culpó de los problemas de su gestión al “riesgo kuka”, sino que ametralló de insultos a la oposición kirchnerista, con alusiones como “burros”, “brutos” e “ignorantes”, disparó a quemarropa contra la ex presidenta Cristina Fernández, y llevó al Congreso su enfrentamiento con el empresario Paolo Rocca, propietario de Techint, a quien volvió a llamar “don Chatarrín de los tubitos caros” y lo usó para mandar un mensaje a los industriales que padecen las consecuencias del modelo económico.
En tal sentido, el presidente le bajó el precio al “industricidio” que, cotidianamente, presentan los medios nacionales, con el recuento diario de los comercios y fábricas que cierran, por la caída del consumo y la apertura de las importaciones.
“¿Acaso les parece bien pagar los neumáticos tres o cuatro veces más caros contra la extorsión de tirar 920 trabajadores a la calle mientras que se negocia la protección para el sector de aluminio?”, disparó el presidente, en un dardo dirigido a Javier Madanes Quintanilla por el cierre de Fate.
Asimismo, negó que sus dos años de gobierno hayan generado pérdidas de empleo y pobreza, y hasta se permitió afirmar: “Hemos triplicado el salario en dólares”.
Luego de los saludos protocolares, el presidente ingresó al recinto de la Cámara baja y fue directo a la tarima desde donde hablo a senadores, diputados, ministros del Gabinete, jueces de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), autoridades militares, e invitados especiales acomodados en los palcos del recinto.
“¡Pre-si-dente, Pre-si-dente!”, lo recibieron los suyos, a lo que Milei aprovechó para tirar a los parlamentarios opositores la primera chicana de la noche: “Ustedes también podrían gritar porque también soy presidente de ustedes”, les lanzó, irónico. Los legisladores de la oposición le retrucaron y, entonces, un Milei, totalmente desaforado, les gritó: “¡No pueden aplaudir porque se les escapan las manos los bolsillos ajenos, manga de ladrones, manga de chorros!; “¡por eso tienen a su líder presa!, ¡y va a seguir presa por la causa de los cuadernos, va a seguir presa por el memorándum de Irán, va a seguir preso por lo que hizo con Vialidad, porque es una chorra, porque fueron los más chorros de la historia!”, acusó.
En el repaso de lo hecho en su gobierno, el presidente mencionó la Ley de inocencia fiscal y la reforma de la Ley Penal Juvenil, destacando el papel de la senadora Patricia Bullrich, quien se dio por aludida y caminó de su banca hasta el estrado, donde Milei le dio un abrazo.
Después, se ufanó del reciente acuerdo comercial con Estados Unidos y del acuerdo de libre comercio del Mercosur con la Unión Europea (UE), logrado al cabo de más de 20 años de negociaciones, impulsadas mayormente por el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva.
“Logramos un acuerdo comercial con Estados Unidos luego de 21 años de aquel famoso autosabotaje que trágicamente ha sido festejado por nuestra dirigencia”, apuntó el presidente y disparó: “Aún resuena en nuestra mente la voz de Hugo Chávez diciendo, ‘Alca, Alca, al carajo’”. “Y después nos quieren convencer de que no nos llevan a Cuba, camino a ser Venezuela, también en el medio”, remarcó.
Entre los “logros” de su lista también incluyó la Ley de Modernización Laboral, recientemente sancionada por el Senado en una sesión que tuvo su correlato en la calle, con manifestantes y represión policial.
En otro tramo, Milei dijo que en la visión de su gobierno existe “un claro orden de mérito” y que por encima de todo están “la ética y la moral en base a los valores de Occidente”; después, “la eficiencia económica” y en tercer lugar “el utilitarismo político”.
Enseguida, volvió a interrumpir su discurso para confrontar con la bancada kirchnerista, contra la que cargó con virulencia. “Kukas, me encanta domarlos; me encanta hacerlos llorar, y a la gran mayoría les encanta verlos llorar”, les gritó y, cuando le señalaron que era un “grosero”, respondió: “Seré grosero pero les gané un balojate por goleada”.
A medida que avanzaba en la lectura del discurso, el presidente repartió elogios para sus ministros, empezando con Luis Toto Caputo, a quien calificó como “el mejor ministro de Economía del mundo”. Luego, alabó al titular del Banco Central, Santiago Bausili, y después al canciller Pablo Quirno.
"Hemos avanzado con las primeras privatizaciones contempladas en la Ley Bases”, informó sin abundar en detalles y anunció: “Estamos avanzando con los requisitos para privatizar las restantes”.
“Detrás de cada regulación había un privilegio, o mejor dicho, un curro, un tongo”, lanzó Milei, en referencia al gobierno anterior.
“Hemos realizado más de 14.500 desregulaciones”, citó y afirmó: “Todo gracias al trabajo de todo el gobierno, pero en particular de nuestro ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger”.
Pasados 40 minutos de intervención, Milei acusó a la oposición de querer voltearlo mediante la sanción de las leyes de emergencia en discapacidad y el financiamiento de las universidades públicas que, según dijo, “intentaron frenar” su ajuste; y en ese contexto, trajo a colación el salvataje del gobierno libertario por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y que, según dijo en aquella ocasión el mismo mandatario norteamericano, ayudaron a Milei a remontar en las encuestas y ganar las elecciones de medio término del año pasado.
Según el presidente, la ayuda estadounidense fue posible “gracias a nuestro gran acierto en política exterior”. “El gobierno de Donald Trump acudió en ayuda de nuestro país y no fue por cuestiones económicas, sino para defendernos contra el embate desestabilizador de los representantes del antiguo régimen”, afirmó y, mirando a la bancada kirchnerista, lanzó: “O sea, ustedes, los golpistas de siempre”.
Milei adelantó que la prioridad de su gobierno este año es el ajuste y que en 2026 buscará “garantizar las condiciones macroeconómicas básicas”. “Nada más importante que seguir defendiendo el equilibrio fiscal y una política monetaria restrictiva para terminar para siempre con la inflación y bajar el riesgo país”, razonó.
“Nunca un gobierno tuvo una conformación tan reformista”, se autoelogió el presidente y enumeró alguno de sus planes para este año, como “examinar la organización jurídica e institucional que nos retrasó hasta aquí y construir una arquitectura nueva que tendrá el Estado argentino en los próximos 50 años”.
Asimismo, adelantó que encarará “la reforma del Código Civil y Comercial, Código Procesal Civil y Comercial, y un paquete de leyes destinado a proteger los derechos fundamentales de los asesinos, quienes solo saben vivir de lo ajeno, reduciendo la codificación que establece esta defensa al consumidor y de la competencia”.
Aseguró también que reformará el “esquema impositivo” y que trabajará en “un nuevo el Código aduanero”.
La Voz de Misiones

