Menos rutas, más ajuste: el superávit de Javier Milei se apoya en la obra pública paralizada

Menos rutas, más ajuste: el superávit de Javier Milei se apoya en la obra pública paralizada

El Gobierno promete una "revolución" en infraestructura, pero el 78% del superávit se explica por el recorte en obra pública. El impuesto a los combustibles subió 118% en términos reales, pero el Estado ejecutó menos de la mitad en infraestructura vial. El deterioro ya impacta en todo el país.

El relato oficial promete un “salto cuántico” en la infraestructura argentina. “Cuando termine el primer mandato de Javier Milei la infraestructura logística del país habrá dado un salto cuántico: rutas, trenes, camiones, cabotaje, prácticos, RTO, RUTA, y mucho más. VLLC”, aseguró el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Sin embargo, los datos disponibles muestran un escenario exactamente inverso ya que lejos de una expansión, la inversión estatal en infraestructura se desplomó a mínimos históricos: en el acumulado de la gestión Milei el 78% del superávit primario se explica por el recorte del gasto de capital. En términos concretos, esto implica programas de obra pública con caídas de entre el 80% y el 100% en áreas clave como infraestructura vial, hídrica y saneamiento. El resultado es un freno casi total de proyectos estratégicos y un impacto directo sobre la actividad económica.

El ajuste no sólo se refleja en las cuentas públicas, sino también en el empleo y las condiciones materiales. En lo que va de la actual administración se perdieron 62.300 puestos de trabajo en la construcción, uno de los sectores más dinámicos y con mayor efecto multiplicador. Así, el superávit que exhibe el Gobierno aparece cada vez más asociado a la contracción de la inversión y no a una mejora estructural de los ingresos o la eficiencia del gasto.

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