La Casa Rosada celebró el apoyo internacional, aunque el organismo marcó fallas en el programa y reclamó cambios para sostener el acuerdo.
El dinero llegó después de casi cinco meses de negociaciones y advertencias. El Fondo Monetario Internacional (FMI) envió este martes US$1.000 millones a la Argentina tras aprobar la segunda revisión del acuerdo firmado con el gobierno de Javier Milei.
La Casa Rosada lo celebró como una ratificación del rumbo económico. Pero el respaldo llegó con letra chica: el país no cumplió metas centrales del programa y, además, acaba de sumar otra cuota a una deuda que ya condiciona buena parte de su futuro.
Los US$1.000 millones que llegaron no son un préstamo nuevo: forman parte del acuerdo por US$20.000 millones que el Gobierno de Milei pidió al FMI en 2025. Es un dinero que ya estaba previsto, pero que el organismo libera solo si revisa el programa y da el visto bueno. Aun así, esos dólares se suman a la deuda que el país mantiene con el Fondo y deberán devolverse más adelante. En esta oportunidad, además, Argentina necesitó una dispensa especial (waiver) porque no cumplió con la acumulación de reservas hacia fines de 2025.
El desvío no fue menor. Según el propio FMI, el faltante rondó los US$10.000 millones respecto de la meta comprometida. El organismo atribuyó esa diferencia a la demora en recomponer reservas, la salida de capitales privados, la dolarización previa a las elecciones y las ventas de divisas realizadas por el Banco Central y el Tesoro para contener tensiones financieras.
El elogio y el reto, en el mismo paquete
Si bien, el organismo internacional dirigido por Kristalina Georgieva destacó algunos resultados económicos desde fines de 2023 -la baja de la inflación, el superávit fiscal y las reformas impulsadas por el Gobierno-, señaló (nuevamente) que "Argentina todavía no genera los dólares suficientes para sostener el programa sin ayuda externa".
De hecho, el informe advierte que el respaldo financiero extraordinario -como préstamos REPO, financiamiento de organismos multilaterales y acuerdos especiales- debería ser transitorio.
En este contexto, el Gobierno festejó el desembolso como una muestra de confianza internacional, mientras el país sigue dependiendo de nuevos préstamos para atravesar un problema tan viejo como conocido. El FMI manda dólares, pero también recuerda algo incómodo. Cada alivio de hoy se convierte en deuda para mañana.
Información de Pagina12

