Los trabajadores de la educación de todo el país son uno de los sectores más golpeados por el ajuste libertario

Los trabajadores de la educación de todo el país son uno de los sectores más golpeados por el ajuste libertario

Los trabajadores de la educación son uno de los sectores más golpeados por el ajuste libertario y la crisis económica que las políticas nacionales están profundizando. Una radiografía de las condiciones salariales de los docentes de cada provincia del país

Si bien las demandas de los trabajadores de la educación arrastran un largo historial de postergaciones, el gobierno Javier Milei llegó para arrasar con todo y ejecutar un ensañamiento estructural sin precedentes. Días después de asumir el poder a fines de 2023, el Gobierno Nacional aplicó una devaluación del 118% —la peor desde las de la hiperinflación de 1989—, lo que detonó un shock de precios y sepultó los salarios por debajo de la línea de pobreza. Esta pérdida real y sostenida en los ingresos provocó que los maestros jamás pudieran recuperar el terreno perdido, profundizando la situación de asfixia económica. La temperatura se elevó tanto en estos dos años y medio que los docentes advierten por una situación "al borde de un estallido" que podría materializarse "en cualquier momento". 

La política de "equilibrio fiscal" tiene a la educación como uno de sus blancos principales. Durante el primer año de gestión libertaria, el gasto estatal en esta área se desplomó un 30% en términos reales, una cifra inédita en la historia argentina. Este derrumbe se explica a partir del desmantelamiento: desde la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), pasando por el recorte en becas estudiantiles, la paralización de la infraestructura escolar y el desfinanciamiento de la educación técnico-profesional. Este abandono edilicio y presupuestario se traduce cotidianamente en aulas desbordadas, donde los docentes hacen "malabares" para sostener el proceso de enseñanza y aprendizaje en condiciones críticas.

En este marco de recortes a las cajas provinciales, algunos gobernadores optaron por descargar el colapso de sus finanzas sobre las espaldas de la docencia y otros no tuvieron opción: miles de trabajadores de la educación sufren represión, quita de derechos conquistados, y una profunda subestimación de su rol e importancia para el futuro y desarrollo del país. Este contexto profundizó la lucha tanto dentro como fuera de las aulas, ya que no solo se exige una recomposición salarial, sino que se disputa la supervivencia misma de la educación pública. Con este trasfondo, queda en evidencia que desde La Libertad Avanza (LLA) no quieren argentinos con trabajo calificado y desalientan el pensamiento crítico. 

La cuarta Marcha Federal Universitaria del pasado martes se convirtió en una nueva jornada histórica de lucha contra este modelo de ajuste libertario. La movilización se replicó en cada punto del país bajo un grito unánime: la educación pública es un derecho soberano y no puede ser la variable de ajuste para alcanzar un superávit. Una vez más, la comunidad universitaria copó las calles para denunciar que, sin salarios dignos ni fondos para el funcionamiento acorde, se pone en jaque el desarrollo científico-tecnológico, condenando el futuro de una Argentina que siempre encontró en la movilidad social ascendente y la excelencia académica sus pilares de identidad. 

A más de dos años de la asunción de Milei, el sector educativo argentino exhibe una profunda fragmentación. Los salarios y datos analizados por este medio se basan, en primer lugar, en los Informes Indicativos del Salario Docente de la Secretaría de Educación de la Nación. Este relevamiento sistematiza trimestralmente los salarios brutos y netos por jurisdicción, detallando las escalas por trayectoria y el sueldo inicial de un maestro de grado de jornada simple sin antigüedad, conocido como "cargo testigo".

Para comparar estos ingresos con el costo de vida, se realizó el Monitoreo de la Canasta Básica Total (CBT) del INDEC. A su vez, la especificidad de cada región se obtuvo a partir de las Actas Paritarias y Decretos Provinciales emitidos por los ministerios de Economía y Educación locales. De allí surgen los montos de los básicos (como en Neuquén, Río Negro, Chubut o Mendoza) y el diseño de adicionales como el Ítem Aula, Zona Desfavorable, Ítem Arraigo o plus no remunerativos.

En el Noroeste Argentino, la tensión escala de manera drástica. En Jujuy, los trabajadores de la educación agrupados el Centro de Docentes de Enseñanza Media y Superior (Cedems) llevaron a cabo 7 días de huelga entre marzo y abril. La secretaria general del gremio, Mercedes Sosa, advirtió en declaraciones para El Destape que los maestros atraviesan "una situación intolerable", ya que apenas lograron el reintegro de los descuentos aplicados por la gestión provincial tras la huelga de febrero en rechazo a la reforma laboral que logró sancionar el Gobierno Nacional. Sosa aclaró que la administración local amenazó con "descontar los 6 días restantes" que formaron parte de las medidas de fuerza y que representan entre 600 mil y 700 mil pesos.

Además, expuso una situación la falta de accesibilidad a los pueblos que padecen los maestros, en medio de una "situación crítica del sistema de transporte". "Desde la Gobernación manifiestan que ninguna empresa quiere hacerse cargo y que se profundizó la quita de subsidios", apuntó la secretaria de Cedems. 

La indignación se profundizó cuando la Junta Provisoria de ADEP rechazó un "pseudo-aumento" paritario del 3% que las autoridades defendieron argumentando que superaba la inflación. La realidad detrás del piso salarial jujeño, fijado en 925.000 pesos para mayo y 945.000 pesos para junio, expone la enorme brecha que lo separa de los 1.469.768 pesos necesarios para no ser pobre. Para colmo, casi el 60% de ese total se liquida en negro o en gris a través de magros porcentajes en ítems como título y formación. Con un FONID provincial desactualizado en 45.000 pesos y un presentismo extorsivo que representa el 30% del básico, Jujuy sostiene uno de los sueldos más bajos de la región.

SALTA 

El panorama en territorio salteño combina una aparente recomposición de bolsillo con un deterioro subterráneo feroz. El salario bruto formal se ubica en 1.198.790 pesos, pero el sueldo básico para un maestro de grado sin antigüedad es de apenas 456.215 pesos, lo que obliga a depender de múltiples adicionales para rozar el piso garantizado, que incluso queda muy lejos de la canasta básica familiar.

El secretario general de Docentes Agremiados de Salta (DASa), Fabián Gallardo, describió la situación del personal como "crítica", mientras que el titular de la Asociación Docente Provincial, Fernando Mazzone, aportó el dato más alarmante al confirmar que los pedidos de préstamos y ayudas de emergencia económica dentro del gremio crecieron entre un 200% y un 300% respecto al año pasado. Los educadores salteños recurren al financiamiento para costear gastos corrientes esenciales como el pago de servicios públicos y tarjetas de crédito. A este empobrecimiento se suma la parálisis edilicia con al menos 17 establecimientos escolares sin terminar y una negociación paritaria trabada, en la que los gremios evalúan nuevas medidas de fuerza ante ofertas provinciales complementarias de apenas el 2% y un cronograma que estira el cobro de los aumentos hasta agosto.

Tucumán

En Tucumán, se mantiene una política de fuerte ortodoxia fiscal alineada con las metas de la Casa Rosada, lo que ubicó al salario docente provincial en el fondo del ranking nacional, ocupando el puesto 21° de 24 jurisdicciones. Aunque el discurso oficial promociona un salario mínimo garantizado de 970.000 pesos con revisión trimestral, desde la Asociación Trabajadores de la Educación de la Provincia de Tucumán (ATEP) denuncian que los docentes arrastran una "pérdida sistemática de derechos".

El salario inicial real es de 770.000 pesos, quedando a una distancia sideral de la canasta básica general de 1.469.768 pesos. Un maestro con diez años de antigüedad apenas promedia los 850.000 pesos en bruto, una cifra totalmente alejada del costo de vida. La desidia económica se profundizó por el brutal incremento en los descuentos obligatorios de la obra social Subsidio de Salud, que llega a retener hasta 100.000 pesos mensuales de los haberes.

Catamarca

Catamarca muestra una pérdida de poder adquisitivo alarmante con una variación salarial real negativa del -25% desde fines de 2023. Aunque el mínimo docente garantizado se estableció en 870.000 pesos para el maestro de grado de jornada simple sin antigüedad, el desfasaje respecto a la canasta básica del INDEC expone la precariedad del sector. Los profesores de media y superior deben acumular extenuantes cargas de hasta 42 horas cátedra para percibir ingresos que van desde los 1.815.566 pesos hasta los 2.252.590 pesos en los casos de máxima trayectoria y, de esta manera, lograr superar la línea de la pobreza.

Ante la falta de respuestas contundentes de las conducciones gremiales tradicionales, el activismo se trasladó a las bases y Bruno Corzo, referente de los Docentes Autoconvocados de Catamarca, denunció a este medio que las gestiones nacional y provinciales intentan "fragmentar las luchas para aislar los reclamos", para luego señalar que sólo la organización colectiva y la movilización permiten "enfrentar las políticas de empobrecimiento y ajuste" en el territorio catamarqueño.

En paralelo, el Servicio Paz y Justicia (SERPAJ) expresó su preocupación por la situación educativa y social en la provincia de Catamarca, particularmente en la localidad de Antofagasta de la Sierra, donde padres y madres decidieron no enviar a sus hijos a clases y permanecer de manera pacífica en la Escuela Primaria N°494 hasta obtener respuestas por la suspensión del desayuno, almuerzo y merienda. Desde el organismo de derechos humanos denunciaron la vulneración de derechos básicos de niñas y niños y cuestionaron el accionar de las autoridades provinciales frente a un reclamo que consideran legítimo.

Santiago del Estero

El contraejemplo relativo en la región se evidencia en Santiago del Estero, provincia que, apalancada por una agresiva política de transferencias directas y sumas fijas, logró posicionarse entre los cinco distritos con mejores salarios docentes de bolsillo del país según informes de la Secretaría de Educación de la Nación. El sueldo básico para el cargo testigo se ubicó en 481.476 pesos, un valor netamente superior a la media nacional de 304.475 pesos, tras una suba general otorgada a la administración pública provincial.

El gobierno santiagueño fijó un piso salarial mínimo garantizado de 1.130.000 pesos de bolsillo aplicable hasta dos cargos y ratificó un esquema de bonos extraordinarios fijos para el inicio del ciclo lectivo, el Día del Trabajador, el aguinaldo y el fin de año con montos que superaron los 250.000 pesos por pago, además de elevar la ayuda escolar a 280.000 pesos por hijo. Si bien estos números otorgan un alivio superior al de sus provincias vecinas y permiten acercarse al valor de la canasta básica familiar, los sectores docentes locales advierten que la dependencia de los bonos fijos "aplana la pirámide salarial" y no resuelve el desfinanciamiento estructural que impone el Gobierno nacional.

Chaco

Para reflejar la realidad que atraviesan los docentes del NEA, la secretaria General de ATECH, Rosa Petrovich, señaló que la docencia atraviesa una "situación de pobreza extraordinaria que se profundiza a diario". En declaraciones para este medio, la referente gremial afirmó que los trabajadores de la educación son víctimas de una “reducción lisa y llana” de sus ingresos. "Hay mucha preocupación en las filas docentes", señaló Petrovich.

El principal quiebre en la provincia se dio con la no aplicación de la cláusula gatillo, una herramienta presupuestaria clave conquistada en 2019 que obligaba por ley a actualizar los sueldos según la inflación para preservar el valor real del salario. Si bien la gestión actual cumplió con el mecanismo durante su primer año, esto solo sirvió para empatar el avance de precios general sin otorgar incrementos reales.

En el plano de las paritarias, el Ejecutivo impuso aumentos del 3% con el sueldo de febrero y un 2% en abril, cifras que quedaron muy por debajo de la inflación acumulada. El salario básico se desplomó a un equivalente de 357.000 pesos, empujando a la gran mayoría de los docentes chaqueños a quedar sumergidos por debajo de la canasta básica total e incluso arrojando a una franja considerable a la indigencia. Esta pérdida se ve agravada por los descuentos confiscatorios por días de huelga y la implementación de un sistema de presentismo que Petrovich tilda de "chantaje", ya que empuja a los maestros a dar clases aun en pésimas condiciones de salud.

Corrientes

La crisis educativa en Corrientes se manifiesta de manera alarmante en la precarización de los ingresos del sector. La estructura salarial del sector docente correntino arrastra una pérdida del 20% en su poder adquisitivo y se caracteriza por una marcada brecha entre sus componentes. El sueldo básico de un maestro de grado ronda apenas los 200.000 pesos tras las actualizaciones. Si bien se garantiza un piso inicial de bolsillo de 965.000 pesos para la jornada simple, que asciende a 1.015.000 pesos en casos de extensión horaria, estos montos resultan insuficientes para subsistir a una de las mayores crisis de la historia del país. Ante esta situación, tanto el Sindicato Único de Trabajadores de la Educación de Corrientes como la ACDP rechazaron la oferta oficial de un 6% de actualización por considerarla insignificante frente a una inflación trimestral regional del 11,5% y una suba de la canasta básica propia que venía golpeando fuerte.

Según denunció Luis Palacios, licenciado y profesor de química en la Facultad de Ciencias Exactas de Corrientes Capital e integrante de Docentes Autoconvocados de la provincia, los educadores perciben actualmente "salarios fraccionados" que atentan contra su estabilidad económica. "Salimos a reclamar por un sueldo que supere una canasta básica y que esté en blanco", explicó Palacios, remarcando que tampoco se cumple con los plazos legales de liquidación: "No se paga en tiempo y forma, nos pagan en cuotas", sostuvo en diálogo con El Destape. Además detalló que, "si una maestra tiene dos cargos, o sea, trabaja a la mañana y trabaja a la tarde, solamente cobra 750.000 pesos", una cifra que expone la brecha frente a las necesidades básicas. 

Ante la falta de respuestas, el colectivo docente intentó abordar canales institucionales de diálogo, pero no obtuvo soluciones concretas por parte de las autoridades provinciales. "Nosotros presentamos un petitorio de audiencia el 30 de enero acá al gobernador y a la ministra de Corrientes, y volvimos a presentar el 30 de abril con firma de los docentes y con firma de tutores, pidiendo que atiendan nuestro reclamo", señaló Palacios. Para el referente de Docentes Autoconvocados, la salida a este conflicto requiere un cambio profundo en la administración de los recursos públicos, exigiendo el estricto cumplimiento de las leyes a nivel nacional y provincial. "Se tiene que invertir en educación, se tiene que priorizar. Los sueldos son importantes porque no podés tener a un docente que sostiene la educación —porque es el que sostiene todo el sistema educativo— y que no pueda llegar a fin de mes", señaló de forma contundente. 

Formosa

En Formosa, el salario básico testigo de un maestro de grado de jornada simple se situó en 332.114 pesos, un valor nominal que se eleva hasta los 450.000 pesos si se incorporan los ítems de antigüedad, presentismo y zona. No obstante, para evitar que la docencia quede masivamente bajo la línea de la indigencia y paliar la distancia con los casi un millón y medio de pesos de la canasta básica nacional, la administración local debió establecer un sueldo inicial de bolsillo garantizado de 1.000.000 de pesos para el personal sin antigüedad. Este piso salarial se alcanza mediante el despliegue de diversas sumas remunerativas y no remunerativas, entre las que destacan las actualizaciones aplicadas al Fondo Provincial de Incentivo Docente, la conectividad provincial y el complemento por servicios, complementos con los que el Ejecutivo formoseño intenta mitigar el impacto del recorte de los fondos nacionales.

Misiones

El escenario educativo en Misiones se reconfiguró a partir de los acuerdos que fijaron el salario inicial para un maestro de grado de jornada simple sin antigüedad en 755.001 pesos de bolsillo. Este piso, que representa casi la mitad del valor de la canasta básica, pone de relieve la encrucijada económica del sector. El sueldo básico de referencia para el cargo testigo se ubicó en un promedio de 456.215 pesos, debiendo completarse el resto del haber neto mediante adicionales y las garantías salariales inyectadas por la provincia.

En los escalafones más altos del sistema, el ingreso para los maestros de mayor trayectoria se fijó en 981.989 pesos. Por su parte, la escala para el nivel secundario determinó que los profesores que dictan 42 horas cátedra perciban un piso de 1.815.566 pesos en el inicio de su carrera, llegando a un máximo de 2.252.590 pesos para quienes cuentan con el mayor recorrido y antigüedad dentro del sistema educativo misionero, logrando superar con holgura la línea de la pobreza.

Mendoza 

En la región del Nuevo Cuyo, el salario mínimo neto garantizado para un maestro de grado de jornada simple sin antigüedad que vive en Mendoza se estableció en 780.450 pesos por cargo. Este ingreso inicial deja a los docentes mendocinos que recién comienzan la carrera con una cobertura de apenas poco más del 50% de la canasta básica total de 1.469.768 pesos. Según el esquema paritario del Ejecutivo provincial, un docente que alcanza los diez años de antigüedad pasa a percibir un haber bruto de 984.805 pesos, cifra que puede estirarse hasta los 1.130.847 pesos en aquellas escuelas que cuentan con bonificaciones específicas por ubicación o zona desfavorable.

La gestión mendocina implementó además el ítem Arraigo, un incentivo a la dedicación docente diseñado con el objetivo oficial de reducir la rotación de personal y asegurar la permanencia en las aulas. A diferencia de otras jurisdicciones que sostienen sus pisos salariales mediante sumas fijas no remunerativas, la estructura en Mendoza destaca por impactar de manera íntegra en las liquidaciones que financian el sistema previsional y la obra social del sector.

San Juan

El conflicto docente en San Juan se mantiene en niveles de alta tensión luego que se reglamentara un aumento del 5% y un bono de 120.000 pesos para los estatales, una medida que fue liquidada por decreto pese a no haber alcanzado un acuerdo con los representantes del sector educativo. Los gremios paritarios insisten en rechazar estas sumas fijas y exigen que cualquier recomposición salarial tome como base el índice de inflación real, sea aplicable a todos los cargos y contenga carácter bonificable para no destruir la pirámide escalonada de haberes, denunciando que las ofertas corren muy por detrás de la canasta básica total de 1.469.768 pesos.

Actualmente, el sueldo básico de un maestro de grado en la provincia se encuentra degradado en torno a los 38.000 pesos sin antigüedad. Para compensar este desfasaje, el Ejecutivo garantizó un salario neto provincial que inició un sendero de incrementos mensuales, pautando un piso de 831.989 pesos en abril, 851.943 pesos en mayo y un techo de 876.332 pesos para junio, calculado por cargo o su equivalente en horas cátedra.

San Luis

La docencia de San Luis enfrenta un desfasaje crítico en el que los salarios de bolsillo se ubican de forma sistemática por debajo del costo de la canasta básica total. Un maestro de grado sin antigüedad percibe un sueldo básico de 594.000 pesos, alcanzando un neto final de entre 866.000 y 900.000 pesos mensuales tras la incorporación de adicionales, incentivos y suplementos provinciales. La insuficiencia de estos montos queda expuesta al analizar los cargos de mayor trayectoria; por ejemplo, un maestro con diez años de antigüedad promed

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