Mientras YPF sostiene el equilibrio del mercado operando con valores más económicos que absorben la mayor parte de la demanda, las refinadoras independientes enfrentan severas tensiones en sus balances ante un retraso que, según estimaciones del sector y del ex secretario de Energía Daniel Montamat, oscila entre el 8% y el 15% para las naftas y trepa hasta una horquilla de entre el 20% y el 30% en el caso del gasoil.
Este delicado equilibrio financiero se mantiene gracias a una compleja convivencia entre el tipo de cambio planchado, la postergación oficial de actualizaciones impositivas que resigna una millonaria recaudación mensual y la estrategia de las petroleras integradas, las cuales compensan márgenes hacia el interior de sus cadenas de producción a la espera de un alivio en los valores internacionales del petróleo.
Sin embargo, en medio de una tensa calma en los surtidores donde la competencia directa presiona sobre los márgenes de rentabilidad, los analistas advierten que la dinámica del sistema opera como una suerte de compensación diferida: los incrementos evitados en los surtidores no se traducirán en rebajas futuras para los usuarios, sino que se recuperarán de forma gradual una vez que las cotizaciones globales del crudo comiencen a retroceder.
(Con información de Clarín)

