El presidente Javier Milei volvió a rechazar este domingo las dificultades para llegar a fin de mes y defendió la recuperación económica con registros de centros comerciales, mientras que los últimos informes oficiales del Indec y relevamientos sectoriales de CAME advierten por la caída real en las ventas de supermercados, mayoristas y shoppings durante el primer semestre. La controversia expone una divergencia metodológica entre el consumo general que mide el Gobierno y el retroceso que acusan las cajas registradoras en los comercios minoristas del país.
El pulso del consumo: entre el optimismo oficial y la realidad de los mostradores
Mientras el presidente Javier Milei exhibe imágenes de centros comerciales y patios de comidas concurridos, los últimos informes del INDEC revelan un escenario de consumo mucho más irregular y heterogéneo. La discusión sobre el poder adquisitivo se instaló nuevamente en la agenda pública tras las declaraciones del mandatario en redes sociales y en el Council of The Americas, evento realizado ante empresarios del círculo rojo en el Hotel Alvear, donde sostuvo que el consumo, el PBI y las exportaciones se encuentran en «máximos históricos».
La divergencia estadística responde a los diferentes universos que abarca cada medición. Javier Milei se focaliza en el registro del Avance del nivel de actividad del INDEC, un agregado amplio que contempla desde alimentos y bienes durables hasta servicios, transporte, alquileres y expensas. Por el contrario, las encuestas privadas y los informes segmentados del organismo estadístico oficial excluyen tarifas y otros gastos fijos, dibujando un panorama sensiblemente diferente.
Tres indicadores en la misma dirección
El mismo viernes en que el presidente defendía su gestión, el INDEC publicó una serie de informes sobre consumo masivo que contradicen la narrativa oficial. Las ventas en los supermercados disminuyeron un 3,1% interanual a precios constantes en junio, acumulando una baja del 2,8% durante el primer semestre. En la comparación contra mayo, la serie desestacionalizada retrocedió un 1%.
En los autoservicios mayoristas la tendencia fue similar: se registró una caída real del 3,1% frente a junio de 2025, un retroceso acumulado del 3% entre enero y junio, y una baja mensual desestacionalizada del 1,4%.
La contracción más aguda se constataron en los centros de compras. Las ventas a precios constantes se contrajeron un 4,9% interanual, acumularon una merma del 2,7% en seis meses y se desplomaron un 6,2% respecto de mayo en la medición desestacionalizada. Si bien en los 77 centros comerciales relevados por el INDEC los sectores de gastronomía representaron el 17% de la facturación total, el nivel general de ventas experimentó una caída neta tras descontar el efecto inflacionario.
¿El consumo se mudó al canal digital?
La controversia también alcanzó al comercio electrónico. Javier Milei cuestionó las mediciones privadas —en particular la de la CAME, que informó una caída del 3,8% en las ventas minoristas— tras un cruce con Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre, quien atribuyó parte de la merma a la migración de operaciones hacia el entorno digital.
Los datos oficiales matizan esa hipótesis. En los supermercados, las ventas online crecieron un 38,3% nominal interanual en junio, superando al canal presencial (23,2%). Sin embargo, internet representó apenas el 3% de la facturación total frente al 96,7% de las compras presenciales.
Un fenómeno equivalente se observa en el mercado de electrodomésticos. Según el INDEC, este segmento explicó el 23,2% de las compras en línea blanca durante el segundo trimestre del año, con un incremento del 27,2% nominal frente al mismo período de 2025, mientras que el formato presencial concentró el 76,8% restante y creció un 8,6%.
Desde la CAME, Salvador Femenía, vocero de la entidad, reconoció la expansión del canal digital, pero desestimó que este factor logre compensar el desplome de las ventas físicas, calificando la crisis del consumo como «un fenómeno estructural que atraviesa a todos los sectores productivos de la Argentina».
Repunte parcial en electrodomésticos y el peso del crédito
Los bienes durables ofrecen una fotografía fragmentada. La facturación de electrodomésticos alcanzó los $ 1,545 billones durante el segundo trimestre, lo que representa un aumento nominal del 12,4% interanual, aunque en el acumulado semestral la mejora fue de apenas el 0,8%.
Por unidades vendidas, los televisores treparon un 58,7% interanual impulsados por el impacto del Mundial, mientras que las heladeras cayeron un 14,9%, los lavarropas un 10,2%, las cocinas a gas un 10% y los calefactores y estufas eléctricas un 19,4%.
El financiamiento cumple un rol central en estas transacciones: el 60,3% de la facturación del rubro se abonó con tarjeta de crédito. En los supermercados, este medio concentró el 42,8% de las operaciones, y en los mayoristas, el 26,2%.
Mientras el Gobierno descarta intervenir en el mercado crediticio por considerarlo «un problema entre privados» y tilda de «ridiculez» sostener que gran parte de la población no llega a fin de mes —tal como expresó Javier Milei en la Bolsa de Comercio de Rosario—, los indicadores complementarios reflejan cautela. El Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Torcuato Di Tella registró una disminución del 1,08% respecto de julio, acumulando una caída del 15,09% desde el pico registrado en enero de 2025.

