Una encuesta de Opina Argentina mostró un crecimiento de siete puntos de quienes dice que no llegan a fin de mes. En tanto. CB Consultora midió intención de voto, con Milei y Kicillof encabezando las preferencias.
El parate de la economía se vuelve cada vez más visible y ya deja cifras récord de suspensiones y despidos, con familias que se endeudan para cubrir gastos corrientes. Un sondeo muestra que en el último mes aumentó siete puntos el porcentaje de quienes no llegan a fin de mes, hasta alcanzar el 39%, mientras que otro 40% llega, pero sin margen para el ahorro. En paralelo, también crece el pesimismo: un 48% sostiene que su situación económica personal empeorará en los próximos meses. Aun así, el presidente Javier Milei, como candidato, y La Libertad Avanza, como fuerza política, se mantienen con las mejores chances de cara a 2027.
Las cifras sugen de un nuevo informe de la consultora Opina Argentina, dirigida por Facundo Nejamkis. En comparación con enero, se observa un corrimiento: un 5% de quienes antes declaraban llegar con lo justo a fin de mes pasó en febrero al grupo de los que ya no llegan y, previsiblemente, podrían engrosar más adelante el segmento de quienes recurren al endeudamiento, uno de los rasgos más extendidos de la coyuntura. En concreto, quienes llegaban con lo justo descendieron del 45% al 40%, mientras que los que directamente no llegan treparon del 32% al 39%. En paralelo, el grupo que aún logra ahorrar mantiene una tendencia descendente mes a mes y en febrero se ubicó en apenas el 20%, un punto menos que en enero.
Mas significativo aún, el deterioro económico ya impacta de lleno en las expectativas. Quienes creen que estarán peor en los próximos meses subieron del 44% al 48% y alcanzaron el peor registro desde la asunción de Javier Milei. En espejo, los que confían en una mejora cayeron cuatro puntos, del 29% al 25%, también el nivel más bajo desde el inicio de la gestión en diciembre de 2023.
Para explicar este cambio de ánimo resulta útil revisar el último sondeo de la consultora CasaTres3. Allí, un 48% consideró que el Gobierno no está logrando bajar la inflación, mientras que un 24% opinó que la redujo en algún momento, pero que ese proceso se frenó. Apenas otro 24% sostiene que la política económica de Luis Caputo continúa desacelerando los precios, algo que -según las estadísticas oficiales del INDEC- no ocurre desde mayo del año pasado. El principal activo del Gobierno empieza así a desdibujarse: lo que fue su mayor capital político se transforma, cada vez más, en un recuerdo.
Sin embargo, según una encuesta de la consultora CB Global Data, el deterioro económico aún no alcanza para desplazar a La Libertad Avanza de su condición de fuerza política dominante. Un 28,4% afirmó que “seguro votaría” al oficialismo en 2027 -lo que configura su núcleo duro-, mientras que otro 11,1% señaló que “podría votarlo”, llevando su potencial electoral al 39,5%. En el extremo opuesto, un 50,6% aseguró que “jamás lo votaría”. La principal fuerza opositora, Fuerza Patria, se ubicó un escalón por debajo. Su voto seguro alcanzó el 24,7% y su potencial llegó al 32,5%, siete puntos menos que el oficialismo. A su vez, el rechazo fue incluso más elevado: un 55,6% respondió que nunca votaría por ese espacio.
Respecto a las posibilidades de voto de los principales referentes, Milei como candidato mantuvo el 28,7% de "seguro votaría" de su fuerza política, más un 10,5% de "podría votar", totalizando un 39,2%. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se ubicó en un segundo lugar con el 19,3% de "seguro votaría" y el 11,6% de voto probable, con 30,9% de suma. Otros candidatos medidos -la vicepresidenta Victoria Villarruel, el ex secretario Guillermo Moreno, la diputada Myriam Bregman y el pastor Dante Gebel- quedaron por detrás de ellos.
En ese cruce de tendencias se juega el escenario que empieza a perfilarse hacia 2027: una economía que se deteriora y erosiona expectativas, pero que todavía no logra traducirse en un reordenamiento del mapa político. Javier Milei conserva una base de apoyo sólida y mantiene su ventaja frente a una oposición que, por ahora, aparece fragmentada y sin un liderazgo capaz de capitalizar el malestar. La incógnita es cuánto tiempo puede sostenerse ese desacople entre la marcha de la economía y la dinámica electoral.
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