A 44 años del conflicto, el excombatiente Miguel Martínez regresó a las islas junto a su hijo y nieta para participar del documental ‘Malvinas, legado de sangre’. El viaje reabrió recuerdos del combate, dejó escenas de profunda emoción y puso en primer plano la transmisión del legado a las nuevas generaciones
“No sabia que tenía tantas lágrimas dentro mio”. Con esa frase, Miguel Martínez, excombatiente de Malvinas recordó el momento en que volvió a las Islas que lo vieron luchar por su patria, junto a su hijo y nietos. La guerra de Malvinas cumple 44 años esta semana. Martínez y un grupo de veteranos de la guerra regresaron a la ínsula por primera vez a fin de grabar el documental ‘Malvinas, legado de sangre’, dirigido por Daniel Ponce. El film se estrenará el 2 de abril.
Martinez combatió en Sapper Hill como parte de la Sección de Exploración del Regimiento de Infantería Mecanizado Tres. Martinez tuvo la oportunidad de volver a Malvinas con su hijo Nicolás. El regreso y la emoción al pisar nuevamente el escenario del conflicto marcan la narrativa del documental.
“Aterrizamos y vimos semejante bandera inglesa. Te pega en el pecho, te pega en el alma. Es muy difícil", dijo en Infobae en Vivo A las Nueve. Y agregó: "Para nosotros los veteranos que hemos combatido en las islas en defensa de nuestro territorio, es un momento muy particular”.
La visita incluyó la posibilidad de transmitir a sus descendientes las experiencias vividas durante la guerra. “La idea de venir con familiares, con hijos, con una nietita hermosa, con una hija, es para que ellos continúen con ese legado”, destacó.
La vivencia en el terreno y la transmisión del legadoEl excombatiente describió los recuerdos que revivió al regresar: “En Sapper Hill tuve dos momentos claves. Cuando estábamos por aterrizar sentí una mezcla de emociones y me recordé que tenía que mantener la calma. Mi hijo me pidió que lo hiciera y le prometí que así sería”. La llegada al terreno trae a la memoria escenas del combate y la responsabilidad como jefe de patrulla.
“Mi misión como explorador era estar ocho kilómetros adelante del regimiento, recorrer y volver. Ver sin ser visto”, recordó Martinez. Detalló el entrenamiento y el equipamiento del grupo: “En la sección teníamos cinco ametralladoras calibre 50, dos cañones sin retroceso y un radar Rasit, que capta el movimiento aunque haya neblina o lluvia”. Señaló la heterogeneidad de condiciones en la guerra, alejándose de las imágenes estereotipadas: “El combate es así. Los soldados argentinos, diez puntos”.
Martinez recordó que cumplió veinte años en Malvinas. “Recibí una botella de whisky antes de partir. El día de mi cumpleaños, compartimos un poco entre todos y así fue el festejo”, contó. Sobre su rol, puntualizó: “Yo era el responsable de una patrulla de trece integrantes. Mi preocupación era hacer las cosas bien y lograr el objetivo, que los ingleses no avanzaran. Toda mi concentración estaba en eso”.
El documental y la perspectiva del directorDaniel Ponce, director de Malvinas: legado de sangre, explicó el origen de su vínculo con la causa. “En mi familia se hablaba mucho sobre Malvinas. Me llegó en 2016 una propuesta para documentar el primer viaje. Aprendí la historia más profunda allá, en las islas, mientras esperaba a los veteranos”.
Ponce resumió el desafío de registrar los momentos más emotivos: “Es muy complejo ver a los veteranos en ese momento de shock y reencuentro. Desde mi lado como realizador trato de no intervenir, pero cuando los ves llorando te dan ganas de abrazarlos. Es un proceso de sanación para ellos”.
La sensación de extrañeza en las islas marcó su primera experiencia. “Te sentís en Londres adentro de una isla. Hay muchos chilenos y muy pocos británicos. Uno va predispuesto a confrontar, pero después encontrás chilenos que te ayudan mucho”. Destacó que dentro del cementerio argentino se permite portar la bandera argentina: “Ahora solo podés sacarla de la cintura para abajo. No podés levantarla en alto”.
El documental aborda también la postguerra. “La película no solo habla del legado de la sangre derramada, sino de lo que viene después de la guerra. La cantidad de suicidios que hubo, el destrato por parte de la sociedad y el proceso de reinserción para los veteranos”, indicó Ponce.
La memoria y los desafíos actualesAdemás del viaje y las experiencias personales, los protagonistas reflexionaron sobre el lugar de los veteranos en la sociedad y la importancia de la memoria. Martinez expresó: “Duele ver el manejo político sobre los que no fueron a Malvinas. Le están faltando el respeto a los 632 que murieron en combate y a los familiares de más de 680 que se quitaron la vida en la posguerra”.
La visita al cementerio de Darwin marcó otro momento central: “Poder rendir honores y saludar a los caídos en combate que hoy siguen custodiando nuestras islas”. Ponce destacó la falta de registros fílmicos sobre la vida después de la guerra: “El cine argentino trabajó la historia de la guerra, pero no lo que sigue. Queremos impulsar que se hable sobre la posguerra y la reconstrucción personal”.
En Merlo, el municipio impulsa políticas de “malvinización” durante todo el año y sortea viajes para veteranos. “La política de Gustavo mantiene viva la causa con cómics, películas y presentaciones”, subrayó Ponce. El documental fue premiado internacionalmente: “Ganó un premio en Los Ángeles y otro en Argentina a mejor film documental. Nuestro objetivo es malvinizar de adentro hacia afuera”.
La experiencia de volver a Malvinas junto a las nuevas generaciones se presenta como un proceso vital para mantener la memoria y construir diálogo sobre el pasado y el futuro de los excombatientes.

