Los trabajadores se encontraron con la planta cerrada y un cartel que anunciaba el fin de actividades. El sindicato apuntó contra la empresa y el Gobierno por la apertura de importaciones.
El cierre intempestivo de la planta de Fate en Virreyes, partido bonaerense de San Fernando, dejó a 920 trabajadores en la calle y abrió un nuevo frente de conflicto sindical. Desde el lugar, el secretario general del SUTNA, Alejandro Crespo, calificó la situación como “realmente intolerable” y puso el foco en la dimensión histórica y productiva de la empresa.
“Estamos ante una situación realmente intolerable. Hay que entender la magnitud de esta situación, es una fábrica que tiene 80 años produciendo neumáticos, que ha atravesado todas las etapas del país”, afirmó.
Crespo subrayó el peso industrial y económico que, según sostuvo, se construyó a partir del trabajo en la planta. “Hoy, cuando llegaron los trabajadores a las 6 de la mañana a brindar su mano de obra, que es la que generó uno de los holdings más grandes del país que tiene Aluar, la fábrica de aluminio más grande de América; los campos eólicos, el manejo de la energía, todo construido por la mano de obra que salió de esta fábrica; cuando los trabajadores llegaron se encontraron con apenas unas líneas diciendo que la fábrica cerraba y que se quedaban sin trabajo cientos de familias que también incluye a los compañeros de limpieza, a los camioneros y un arco enorme dentro del cordón industrial más grande del país que es el de zona norte”.
El dirigente vinculó el cierre con el contexto político y económico. “A días de la reforma laboral, este es el ejemplo del país que vamos a tener los trabajadores si no salimos a defendernos. Acá los trabajadores del neumático vamos a hacer todas las acciones necesarias posibles e imposibles para lograr que cada uno de los compañeros vuelvan a los puestos de trabajo y se reabra esta fábrica. Tenemos las condiciones para hacerlo”.
También apuntó directamente contra el grupo empresario. “Este es un holding que tiene la espalda para arreglar este problema. Tiene todo el poder económico para poder solucionar este problema”.
En esa línea, cuestionó el esquema de importaciones y su impacto en la producción local. “Tenemos una situación en el país donde hay un ingreso indiscriminado de neumáticos de cualquier tipo. Accidentes en la ruta todo el tiempo porque se usan cualquier tipo de neumático sin ninguna preocupación. En eso se agarran las multinacionales y las grandes fábricas para reemplazar la mano de obra por importación. Siguen ganando dinero, ningún balance le dio negativo a ninguna de todas estas fábricas”.
Para Crespo, la salida “es posible”. “La solución es posible porque por un lado tienen la espalda para hacerlo la patronal y por el otro lado hay un gobierno que tiene que tomar medidas para que no sea todo el pueblo trabajador el que se quede sin trabajo”.
Además, relativizó el alcance de las indemnizaciones. “En este país las indemnizaciones duran lo que dura un hielo en el desierto. ¿Dónde la van a poner los trabajadores? No va a funcionar”.
Finalmente, denunció incumplimientos formales por parte de la empresa. “El cierre es totalmente ilegal. La fábrica se había comprometido no realizar despidos hasta el 30 de junio del 2026 y hoy nos encontramos con un cartel con el cierre de fábrica”.
Y cerró con una advertencia sobre el rumbo empresario: “Las condiciones que tiene la fábrica para poder superar cualquier crisis son insuperables. Si decide hacer esto por una comodidad, porque es más fácil invertir en energía o mudarse a la especulación financiera que mantenerse poniendo el dinero en una fábrica de neumáticos. El tema es que la fábrica agarra materia prima en su estado natural y la transformamos en un producto terminado. En esas condiciones, no se puede soltar la mano a tantas familias porque hay una inversión mejor, momentánea, en o
tro lado”.

