El ministro de Economía participó en un canal de streaming afín al oficialismo para respaldar su gestión. Reconoció el aumento del desempleo, aunque le restó gravedad al señalar que “es normal que eso pase en este momento de transformación”.
El titular del Palacio de Hacienda admitió que tanto el desempleo como la inflación registraron subas en los últimos meses, pero relativizó su impacto. Argumentó que se trata de una fase “normal” dentro del programa económico y sostuvo que la población atraviesa una mejora en su situación respecto del pasado, dado que hoy puede adquirir electrodomésticos financiados en más cuotas.
“Los productos textiles, electrodomésticos y autos son mucho más accesibles ahora, además de que la gente empezó a tener crédito para comprarlos. Hay mucha más variedad de autos, mucho más baratos y encima tienen crédito”, destacó el funcionario, en un tono que sugiere que la compra de un vehículo estaría al alcance de amplios sectores.
La lectura de que un escenario adverso puede ser presentado como positivo forma parte de la línea discursiva que el Gobierno comenzó a reforzar en los últimos días, frente a indicadores que evidencian efectos negativos del plan económico.
“Prefieren comprarse un auto o una casa”
Esa particular interpretación del contexto económico fue expuesta en el streaming oficialista de Carajo, donde Caputo defendió las políticas del Gobierno.
Como ejemplo del supuesto bienestar económico, mencionó una anécdota vinculada al hijo de Juan Pazo, titular del ARCA: “Le quemaban los pesos, se compraba 200 pares de zapatillas, salía a comer todos los días y hoy se compró un auto”.
El propio Pazo retomó esa idea al intentar explicar cambios en los hábitos de consumo derivados de la presunta “previsibilidad” económica, y volvió a referirse a su experiencia personal: “Mi caso: vendía ropa interior y posiblemente no se compren 600 pijamas porque prefieren comprarse un auto o una casa”.
“La variable de consumo cambió porque hoy tenés acceso al crédito y no preferís comprarte un jean en 18 cuotas sino hacer una obra en tu casa, comprarte un auto o una moto”, concluyó, ante la aprobación de Caputo.
Desempleo e inflación
Al profundizar su defensa del programa económico, el ministro ofreció una lectura particular de los últimos datos oficiales: “El dato de la suba del desempleo es correcto, subió 1 punto y es normal que eso pase en este momento de transformación”, sostuvo, minimizando su impacto en la vida cotidiana de quienes pierden el trabajo.
En relación con la inflación, expresó una postura similar: “La inflación, veníamos el año pasado en 1 punto y medio, y desde el ataque se fue al 3. Nosotros no negamos los datos que no nos juegan a favor, pero (...) el consumo, el nivel de actividad y las exportaciones están a niveles récord”.
Según indicó, este escenario responde a que “estamos pasando de un modelo que no era ni pro-empresa ni pro-mercado, sino que era un modelo pro-empresario y proteccionista”.
El crecimiento invisible
Las declaraciones de Pazo y Caputo se alinean con lo planteado previamente por el secretario de Finanzas, Federico Furiase, quien sostuvo que “no hay mucha gente que esté peor”, sino que, por el contrario, existe “una estabilización macroeconómica que se reflejó en el bolsillo de la gente. Antes se compraba demás aceite y atún porque los pesos quemaban y no se podían hacer una inversión a mediano plazo y estabas todo el tiempo mirando a cuánto está el dólar”.
Durante la emisión, Caputo también dejó otras definiciones polémicas. Entre ellas, afirmó que “la economía no es para todos igual. A algunos les va a llevar más tiempo adaptarse y a otros menos”.
Asimismo, cuestionó a sectores del periodismo, a los que acusó de intentar instalar la idea de una “mega recesión, donde la gente no llega a fin de mes”. Para sostener su crítica, utilizó como ejemplo el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), señalando que algunos rubros aún no muestran recuperación.
“Eligen un sector de la economía que esté mal y dicen que está todo mal. El sesgo es exactamente lo que hace el periodismo desde el otro lado”.
“Lo de los periodistas roza lo absurdo. Están instalando que estamos en una de las peores semanas del Gobierno; lo único que hacen es perder credibilidad”, concluyó.

