El Gobierno no logró avanzar con su agenda en el Senado y la jefa de la bancada oficialista le transmitió su diagnóstico al Presidente.
Frente al riesgo de que avanzara una interpelación contra Manuel Adorni, Patricia Bullrich debió suspender este jueves una sesión del Senado que el propio oficialismo había convocado. La decisión terminó confirmando la advertencia que la jefa de la bancada oficialista le había hecho días atrás a Javier Milei: mientras el jefe de Gabinete continúe en el cargo, el Congreso seguirá paralizado.
“Hasta que no se vaya (Adorni), no va a salir nada”, sentenció a TN un colaborador de la exministra de Seguridad, luego de que naufragara la sesión donde La Libertad Avanza se proponía darle media sanción a la Ley de Propiedad Privada, pliegos judiciales y convenios internacionales.
Ese diagnóstico, según pudo saber este medio, le fue transmitido al Presidente por la propia Bullrich días atrás cuando le explicó que los aliados no quieren pagar el costo de proteger al jefe de Gabinete. “El Congreso así no funciona”, sintetizó una fuente al tanto del intercambio.
La tesis de la senadora porteña quedó en evidencia este jueves a la mañana, cuando la bancada oficialista decidió no dar quórum ante la presión de la oposición y los aliados para habilitar la citación a Adorni. Unión por la Patria terminó por desbaratar la sesión, cuando finalmente no bajó al recinto para no convalidar los cambios en labor parlamentaria sobre las mayorías necesarias para tratar los proyectos contra el funcionario.
Una sesión caída, quejas de aliados y una percepción de parálisis en el Congreso
La caída de la sesión alimentó la percepción de que el Congreso no logra dejar de girar en torno al jefe de Gabinete, en lugar de abordar los proyectos que impulsa la Casa Rosada con el aval de sus socios. Así lo expresó la bancada de la UCR en el Senado, con un comunicado donde sentenció: “La agenda legislativa del Senado no puede seguir paralizada por disputas políticas ajenas a las urgencias del país”
.Cerca de la exministra de Seguridad sostienen que el escenario es complicado, y si bien consideran que el oficialismo podría obtener algunos avances -en Diputados logró dos triunfos este miércoles con el super-RIGI y holdouts-, la continuidad del caso Adorni en la agenda pública “es un tapón”.
En público y en privado, Bullrich ha dado a conocer su mirada sobre la situación en la que se encuentra el Gobierno. Sin embargo, Javier Milei y su hermana Karina están decididos a no soltar la mano de su funcionario, quien ratifica su continuidad en la Casa Rosada.
Esa discrepancia ha alimentado los roces entre el Gobierno y la exministra de Seguridad, aunque en Balcarce 50 han insistido una y otra vez en bajar el tono del conflicto y evitar una ruptura con la legisladora porteña. El cálculo es político, Bullrich no solo es una negociadora hábil en el Senado, sino que su larga trayectoria política y el caudal de votos propios que mantiene la convierten en una figura que conviene contener dentro del oficialismo.
Un dato no menor es la influencia de la exministra de Seguridad en el Congreso. Por fuera de sus lazos en el Senado, Bullrich suma 12 diputados que le reportan directamente en la cámara baja. Además de Damián Arabia y Silvana Giudici, sus principales espadas, la última incorporación se produjo con la llegada del pampeano Martín Matzkin en lugar de Adrián Ravier, quien renunció para ocupar su nuevo rol como vocero presidencial. Para que no queden lugar a dudas, la senadora asistió a su ceremonia de juramento.
Karina Milei no es ajena a esos movimientos. Decidida a mostrar su apoyo a Adorni y a la vez sostener su influencia en el bloque parlamentario en el Senado, la secretaria General de la Presidencia lideró tres encuentros junto al jefe de Gabinete este martes en la Casa Rosada con buena parte de los legisladores libertarios. Patricia Bullrich fue una de las ausentes. “Enojada es brava”, advirtió alguien que la conoce de cerca.

