Seis de los ocho ministerios más la Jefatura de Gabinete quedaron en manos de dirigentes con origen en el partido fundado por Mauricio Macri.
Cuando Diego Santilli juró como Jefe de Gabinete el 30 de junio, Javier Milei puso el cargo más importante de su gobierno -el segundo detrás del Presidente- en manos de un histórico del PRO. No fue un gesto aislado: fue el último eslabón de un proceso que arrancó el día en que La Libertad Avanza llegó a la Casa Rosada y que, con los meses, fue tiñendo de amarillo al gobierno libertario.
}La paradoja es que esa consolidación del PRO dentro del Estado llega en el peor momento de la relación entre Milei y Mauricio Macri, fundador de ese partido. Presidente y expresidente no se hablan hace meses: a fines de abril evitaron saludarse en la cena de la Fundación Libertad y, desde entonces, Milei acumuló cuestionamientos públicos hacia quien fue su aliado clave en el balotaje de 2023. Nunca el sello amarillo pesó tanto en la gestión; nunca sus dos máximos referentes estuvieron tan lejos.
El PRO copó el corazón del gabinete
Hoy, seis de los nueve cargos con rango ministerial están en manos de dirigentes con origen o paso por el PRO y las gestiones de Mauricio Macri. En Economía sigue Luis Caputo, ministro de Finanzas macrista; en Desregulación, Federico Sturzenegger, expresidente del Banco Central de esa época; en Seguridad, Alejandra Monteoliva, con paso por las gestiones de Bullrich y Jorge Macri; en Justicia, Juan Bautista Mahiques, que representó al Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura durante el gobierno de Macri; y en Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, del riñón de Caputo. A ellos se suma, en un organismo clave, Santiago Bausili, presidente del BCRA y exsecretario de Finanzas de Macri.
El proceso se construyó en capas desde diciembre de 2023. En el arranque ya había ADN amarillo en el corazón económico, con Caputo, Bausili y la propia Bullrich en Seguridad. En 2024 llegó Sturzenegger con un ministerio hecho a medida. Durante 2025 el goteo se aceleró: Quirno asumió en la Cancillería, Monteoliva reemplazó a Bullrich y Diego Santilli desembarcó en Interior. El salto final llegó en 2026, cuando Santilli pasó a la Jefatura de Gabinete tras la salida de Manuel Adorni.
La trayectoria de Santilli resume el mestizaje del oficialismo: empezó en el peronismo porteño, se consagró como dirigente del PRO de la mano de Macri y terminó coordinando el gabinete de un libertario. Y el amarillo no se quedó solo en los ministerios: Gustavo Coria es vicejefe de Gabinete del Interior, y Fabián Fernández, exfuncionario del PRO de Lanús, maneja la comunicación de la Casa Rosada, a los que se agregan numerosos funcionarios de segunda y tercera línea con pasado macrista.
La absorción tampoco se agota en quienes ocupan cargos hoy. Varios de los que dejaron el gabinete no cruzaron a la oposición, sino que se integraron de lleno a La Libertad Avanza: Patricia Bullrich, histórica dirigente del PRO, condujo Seguridad dos años y en diciembre de 2025 saltó al Senado, donde preside el bloque oficialista; Luis Petri, que llegó a Defensa como compañero de fórmula de Bullrich, asumió como diputado tras dejar el radicalismo y afiliarse al espacio libertario.
La paradoja de fondo es difícil de disimular: Milei llegó con el grito de "que se vayan todos" y hoy sostiene buena parte de su gestión sobre la misma clase dirigente que prometió barrer.
La muleta que sostuvo a Milei en el Congreso
El peso del PRO no se limitó a los cargos: en el Congreso fue la muleta que le permitió a Milei gobernar sin mayoría propia. La Libertad Avanza arrancó en diciembre de 2023 con apenas 39 diputados y 7 senadores, muy lejos del quórum. El sostén amarillo quedó a la vista en 2024, cuando la oposición intentó voltear los vetos a la fórmula jubilatoria y al financiamiento universitario: el grupo de los "87 héroes" incluyó a 34 diputados del PRO. La bancada de Cristian Ritondo, junto con la UCR, también fue clave para la Ley Bases y el Presupuesto 2026.
Ese respaldo dejó de ser automático. En 2026 el PRO empezó a marcar cancha: fijó su propia agenda, se resiste a eliminar las PASO y hasta empujó el pedido de interpelación a Manuel Adorni. El corrimiento se ve en el propio bloque: de los cerca de 37 diputados que llegó a tener quedó reducido a 12, en buena parte por el goteo de legisladores hacia el oficialismo.
Milei y Macri, del abrazo al hielo
La relación entre Milei y Mauricio Macri nació de una jugada arriesgada. En octubre de 2023, antes del balotaje, el expresidente rompió con la cúpula de Juntos por el Cambio y se reunió en secreto con el libertario para respaldarlo frente a Sergio Massa, en el llamado Pacto de Acassuso. Funcionó: tras el triunfo, los dos se fundieron en un abrazo junto a Patricia Bullrich.
La luna de miel duró poco. Macri se molestó cuando Milei eligió a Martín Menem -y no a su candidato- para presidir Diputados, y el primer enfriamiento fuerte llegó a mediados de 2024, con las burlas del Presidente a dirigentes del PRO en una cena de la Fundación Libertad. La tensión escaló con el Pacto de Mayo en Tucumán, donde Macri viajó desde Europa y sintió que lo dejaron expuesto. El quiebre definitivo llegó a fines de 2025: en una cena de octubre, no pudo digerir la salida de Guillermo Francos -que oficiaba de puente- y el premio a Adorni con la Jefatura de Gabinete, y esa misma noche difundió un comunicado demoledor contra la decisión.
Desde entonces, el vínculo entró en caída libre. En abril de 2026 los dos evitaron saludarse en la cena de la Fundación Libertad, y Milei sumó cuestionamientos cada vez más filosos: llegó a acusar al gobierno de Macri de haber "estafado a los argentinos" con el reperfilamiento de la deuda. Un colaborador libertario lo sintetizó sin vueltas: "Esa relación no tiene retorno". Del otro lado, el diagnóstico es parecido: allegados a Macri llegaron a contar los "907 días" entre el abrazo del balotaje y la frialdad actual.
El hielo, sin embargo, es exclusivo de Mauricio. Con su primo Jorge Macri, jefe de Gobierno porteño, Milei transita otra sintonía: en el Tedeum del 9 de julio de 2026 volvió a acercarse a saludarlo, en contraste con el desaire de un año atrás y su célebre "Roma no paga traidores". La diferencia también es política: con Mauricio la disputa es por el liderazgo de la centroderecha rumbo a 2027; con Jorge prima una convivencia competitiva sostenida en la negociación entre la Ciudad y la Casa Rosada.
2027, la encerrona del fundador del PRO
Toda la trama desemboca en 2027. Macri evalúa construir una alternativa de centro con candidato propio -que incluso podría ser él- para disputarle el poder a Milei. Pero cada acuerdo territorial que La Libertad Avanza cierra con dirigentes del PRO le achica el margen: mientras él resiste, buena parte de su tropa empuja entendimientos con el oficialismo por pura supervivencia.
El caso de Diego Santilli condensa la paradoja: su nombre suena para encabezar la boleta bonaerense en 2027 con una lista de unidad entre libertarios y macristas, con el visto bueno de los Milei. El hombre que hoy coordina el gabinete podría ser mañana la cara de la absorción definitiva del PRO. Milei llegó prometiendo dinamitar la vieja política; termina gobernando -y proyectándose- con buena parte de ella adentro. El sello amarillo nunca pesó tanto en el poder. Su fundador, nunca estuvo tan lejos de él.

