La tranquilidad de una jornada habitual en el barrio El Huaico se vio abruptamente interrumpida por una escena de terror para una familia local. Una vecina se topó frente a frente con una serpiente yarará en el patio de su propia vivienda, un hallazgo que desató el pánico y la obligó a actuar rápidamente. Movilizada por el instinto de protección y el miedo inminente a que el animal atacara a sus hijos o a sus mascotas, la mujer tomó la difícil decisión de matar a la víbora, una especie conocida por el peligro que representa su mordedura venenosa.
Este episodio, aunque profundamente alarmante, lamentablemente ha dejado de ser un caso aislado para convertirse en una preocupación constante que mantiene en vilo a la zona norte de la ciudad de Salta. Los residentes de El Huaico y de los barrios aledaños aseguran que no es la primera vez que ocurre un encuentro de estas características. A través de grupos vecinales y mensajes de alerta, se multiplican los testimonios que advierten sobre la presencia cada vez más frecuente de estos ofidios merodeando cerca de las viviendas, los jardines y las galerías.
La proximidad de estas urbanizaciones con áreas de espesa vegetación o descampados, sumada a las habituales condiciones de humedad y calor en la región, crea un escenario propicio para que estos animales se desplacen hacia zonas habitadas en busca de refugio o alimento. Frente a esto, los vecinos reclaman no solo mayor concientización, sino también acciones concretas, señalando que la falta de mantenimiento en los terrenos baldíos agrava la situación y exigiendo tareas de desmalezado urgentes para prevenir la aparición de estas especies.
Si bien los especialistas en fauna y los equipos de rescate insisten en que, ante la aparición de una serpiente, la recomendación oficial es alejarse lentamente sin intentar atacarla y comunicarse de inmediato con el Sistema de Emergencias 911, la realidad demuestra que, en situaciones de encierro y pánico extremo, las familias reaccionan priorizando la seguridad inmediata de los suyos. Hoy, la comunidad de la zona norte pide ser escuchada y solicita medidas preventivas antes de que un nuevo encuentro termine en una emergencia médica.

