Profesionales denuncian que el conflicto empeoró tras el recorte de honorarios. Aseguran que ya renunciaron unos 15 médicos y advierten que la sobrecarga de trabajo impacta directamente en la atención de los jubilados.
La crisis que atraviesa el PAMI en Salta suma un nuevo capítulo. Médicos de cabecera denunciaron que el conflicto se agravó desde abril, cuando el organismo redujo los honorarios que perciben por atender a los afiliados. Según indicaron, ya se registraron alrededor de 15 renuncias de profesionales en la provincia sobre más de 130 médicos, lo que generó una mayor carga de trabajo para quienes continúan prestando servicios y demoras en la atención de los jubilados.
El médico Alejandro Ciotta, en diálogo con Aries aseguró que actualmente cada profesional cobra $2.100 por afiliado al mes, sin importar la cantidad de consultas que realice ese paciente. "Un paciente puede consultar una, cinco o siete veces y el médico recibe exactamente lo mismo. Es un sueldo de miseria", cuestionó.
Ciotta explicó que las renuncias representan cerca del 10% del plantel de médicos de cabecera de Salta y que los afiliados de esos profesionales son redistribuidos entre quienes permanecen en el sistema. "Uno empieza a recibir los pacientes de los médicos que renunciaron y, por supuesto, los turnos se demoran mucho más de lo habitual", sostuvo.
El profesional advirtió que la situación ya tiene consecuencias concretas sobre los jubilados. Según afirmó, la falta de seguimiento médico provoca que muchos pacientes lleguen a las guardias con cuadros agravados o recorran distintas clínicas buscando atención. Además, reclamó que, si el Gobierno detectó irregularidades en otros prestadores, las sanciones deben recaer sobre quienes las cometieron y no sobre los médicos de cabecera. "El médico de cabecera no puede sobrefacturar. Si hubo fraude en otros sectores, que lo investiguen y sancionen a los responsables, pero no castiguen a quienes sostienen la atención primaria", concluyó.
Información de Aries Online

