Luego de que dos médicos del Hospital Juan Domingo Perón de Tartagal fueran amenazados con un arma de fuego mientras cumplían funciones, el gerente del nosocomio, Pedro Urueña, advirtió que la situación llegó a un límite.
En la oportunidad, sostuvo que no es posible exigirles a los profesionales que continúen prestando un servicio esencial en esas condiciones.
En virtud de ello, alertó que, si no se garantizan medidas de seguridad, cada vez habrá menos médicos dispuestos a trabajar en la guardia. "Si no se protege a los médicos, nos quedaremos sin médicos para atender a la comunidad", afirmó.
Desde la institución calificaron el episodio como una "escalada de violencia incontrolable" que amenaza el funcionamiento del servicio de emergencias.
En ese sentido, informaron que se encuentran evaluando cómo continuará la prestación de la guardia mientras se refuerzan las medidas de seguridad para proteger al personal.
A través de un comunicado, también expresaron su solidaridad con los dos médicos agredidos.
Finalmente, las autoridades hicieron un llamado a los vecinos de Tartagal para que respeten y acompañen al personal sanitario.
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