El gerente del hospital Oñativia, Marcelo Nallar, advirtió que el establecimiento atraviesa una fuerte sobrecarga por la cantidad de pacientes con obra social que terminan recurriendo al sistema público ante la falta de respuesta de sus prestadores.
Según explicó, el presupuesto anual del hospital se calcula en función de la población sin cobertura médica, que representa aproximadamente el 53%. Sin embargo, la demanda real supera ampliamente esa previsión. “Hacés una comida para 10 personas y te aparecieron 25. Generalmente comen todos menos”, graficó.
Nallar sostuvo que esa presión termina afectando directamente la calidad y el acceso a la atención. Como ejemplo, señaló que pueden existir 80 personas buscando turno con un endocrinólogo para apenas 20 lugares disponibles. “No me sirve aumentar las bocas, poner WhatsApp, internet o más telefonistas. Me quedo sin turnos en 15 minutos”, explicó.
El gerente apuntó especialmente contra las obras sociales que no garantizan prestaciones suficientes a sus afiliados. “La persona que tiene una obra social hace un aporte todos los meses para que se lo devuelvan en atención médica”, señaló, y planteó que deberían existir más prestadores que no cobren plus y mayores posibilidades de atención fuera del hospital público.
El problema también tiene un fuerte impacto financiero. Nallar reveló que el Oñativia acumula casi $2.000 millones en deudas de obras sociales por prestaciones ya realizadas. “Es un montón de plata”, reconoció, y recordó que un hospital público no puede negarse a atender a un paciente porque su cobertura no pague.
Para el gerente, la salida requiere que todos los actores del sistema asuman sus responsabilidades. También reclamó una mayor descentralización de los consultorios externos hacia los centros de primer nivel, especialmente en la zona sur de la Capital, para descomprimir los hospitales y acercar la atención a la población.

