En un contexto económico asfixiante, la historia de un joven trabajador en la zona sur de Salta se ha transformado en un símbolo de resiliencia que recorre las redes sociales.
Tras el cierre de la empresa donde se desempeñaba, este salteño optó por no engrosar las filas del desánimo y decidió forjar su propio destino sobre la Ruta Provincial 26. Ubicado estratégicamente frente a Gas Amarillo y a escasos metros de Metalnor, el joven reconvirtió una garita en su centro de operaciones, donde despliega un ingenioso servicio dual: la venta de semillitas y el parchado de ruedas para motocicletas, una combinación que le permite sostenerse día a día.
Lo que despierta la admiración de vecinos y transportistas no es solo su iniciativa, sino la extenuante entrega que demuestra en cada jornada. Su rutina comienza a las 5 de la mañana y se extiende, con frecuencia, hasta la 1 de la madrugada, desafiando el cansancio y la intemperie.
Bajo un cartel manuscrito, ofrece parchar cubiertas de motos "a voluntad", un gesto solidario pensado para auxiliar a otros trabajadores que sufren percances en una de las arterias más transitadas del cordón industrial. Para quienes lo ven diariamente, su figura representa la esencia del esfuerzo salteño: La de aquel que, lejos de esperar soluciones externas, sale a pelearla con herramientas en mano y la dignidad como bandera en el corazón de la zona sur.

