El fenómeno de las Volkswagen Amarok y Ford Ranger haciendo Uber en Salta

El fenómeno de las Volkswagen Amarok y Ford Ranger haciendo Uber en Salta

Hasta hace poco, pedir un viaje a través de una aplicación en Salta era sinónimo de esperar en la vereda a que llegara un sedán compacto o un auto familiar pequeño. Sin embargo, el paisaje urbano está cambiando y los usuarios reportan una sorpresa cada vez más frecuente en sus pantallas: "Tu conductor llega en 3 minutos. Vehículo: Volkswagen Amarok". O bien, una flamante Ford Ranger.

Lo que antes parecía una anomalía, hoy es una tendencia que llama la atención en las calles salteñas. Pero, ¿qué hace una camioneta que supera holgadamente los 30 millones de pesos haciendo de remís por la ciudad?

El contraste en las calles

Para el pasajero, la experiencia es, como mínimo, inusual. Por la misma tarifa que pagarían por viajar en un auto estándar, de repente se encuentran subiendo a un vehículo de dimensiones imponentes, con tapizados de cuero, pantallas enormes y motores potentes diseñados para el ripio de los Valles o la exigencia de la Puna.

Ver a estas "bestias" maniobrando en el tráfico del microcentro salteño, o buscando pasajeros a la salida de un boliche en la zona de la Balcarce, genera una mezcla de asombro y curiosidad.

La economía al volante

Lejos de ser un hobby excéntrico, este fenómeno tiene los pies bien puestos sobre la realidad económica argentina y local. Mantener una pick-up de esta categoría hoy en día requiere de una billetera robusta. Detrás del volante de estas Amarok y Ranger suele haber una de dos realidades:

-El peso de los costos fijos: El valor de la patente, los seguros contra todo riesgo (que se han disparado) y el costo del gasoil premium hacen que tener la camioneta parada en el garaje sea un lujo insostenible. Muchos dueños deciden encender la aplicación en sus horas libres para "hacer que la chata se pague sola" o, al menos, cubrir sus altísimos costos de mantenimiento.

-La trampa de las cuotas: Muchos salteños que ingresaron a planes de ahorro o tomaron créditos prendarios para adquirir estos vehículos se encontraron con cuotas que se ajustaron ferozmente por la inflación. Ante la imposibilidad de afrontar los pagos con sus ingresos habituales, Uber, Cabify o DIDI se han convertido en un salvavidas financiero para no perder la unidad.

Hoy en día, la camioneta ya no es solo una herramienta de trabajo pesado o un símbolo de estatus para pasear el fin de semana. En un contexto donde la creatividad financiera es una necesidad de supervivencia.

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