Caída del consumo, ventas en baja, proliferación de ferias, del contrabando, del comercio ilegal y una altísima presión impositiva ponen en jaque a muchos comerciantes locales. En algunos casos ya anticipan que no podrán pagar el medio aguinaldo.
La preocupación crece en el comercio salteño y empieza a trasladarse puertas adentro de los locales. A semanas del pago del medio aguinaldo de junio, muchos comerciantes ya advierten serias dificultades para cumplir con esa obligación, mientras que otros directamente comenzaron a comunicarle a sus empleados que no podrán afrontarlo.
El escenario no es nuevo, pero se profundizó en los últimos meses: ventas en caída, menor circulación de dinero y un consumo cada vez más retraído están golpeando con fuerza al sector.
Ventas en baja y números que no cierran
Según coinciden referentes del comercio, el problema central es claro: el nivel de ventas no alcanza para cubrir los costos básicos del negocio.
El punto de equilibrio —es decir, el nivel mínimo de ingresos necesario para sostener la actividad— se volvió cada vez más difícil de alcanzar. En ese contexto, el pago del aguinaldo aparece como una carga adicional que muchos no logran absorber.
“Hay comercios que apenas cubren gastos fijos como alquiler, sueldos y servicios. Hoy el aguinaldo se vuelve un desafío enorme”, señalan desde el sector.
Un contexto que asfixia
A la caída del consumo se suma otro factor que los comerciantes remarcan con insistencia: la presión tributaria. A tal punto que el Estado (Nacional, provincial y municipal) es casi un socio, que se lleva entre el 30% y 40% de los que se factura, y nunca pierde.
Entre impuestos nacionales, provinciales y tasas municipales, aseguran que el margen de maniobra es cada vez más chico.
- IVA
- Ingresos Brutos
- Tasas municipales
- Cargas laborales
Todo esto configura un escenario donde, aún vendiendo, la rentabilidad es mínima o directamente inexistente. "Muchas estamos yendo a pérdida", afirmaron.
Casos concretos y decisiones difíciles
En este contexto, algunos comerciantes ya comenzaron a tomar decisiones difíciles. Hay quienes evalúan pagar el aguinaldo en cuotas, postergar pagos o directamente informar que no podrán cumplir con esa carga.
La situación genera tensión, no solo en lo económico, sino también en lo humano. Detrás de cada comercio hay familias, tanto de quienes invierten como de quienes trabajan.
Un problema que impacta en toda la economía local
El deterioro del comercio no es un hecho aislado. Tiene un efecto directo en toda la economía salteña:
- Menos empleo
- Menor recaudación
- Menor actividad
Desde el sector advierten que, si no hay una recuperación del consumo o algún alivio en la carga impositiva, la situación podría agravarse en los próximos meses.
El pago del aguinaldo, que históricamente representa un alivio para los trabajadores, este año se convierte en un termómetro de la crisis.

