Como ocurre cada 7 de agosto, cientos de fieles participaron desde la madrugada de la fiesta de San Cayetano, el patrono del pan y del trabajo.
Entre velas, oraciones y lágrimas, las historias de quienes llegaron al templo reflejaron las preocupaciones y esperanzas de los salteños.
"Siempre vengo un ratito a pedir por el trabajo, por la familia y para que no nos falte el pan", contó un vecino de la zona sudeste. Con alivio, aseguró que hoy tanto él como sus familiares tienen empleo, pero cada 7 de agosto renueva su promesa para que esa realidad continúe.
Muy cerca, una mujer de barrio Mosconi explicó que su intención era rezar "por todo el mundo". "Todos tenemos trabajo en casa, gracias a Dios, pero hay que pensar en los demás. Vine a pedir por la salud y por quienes la están pasando mal", expresó.
La misma solidaridad se repetía entre quienes llegaban desde distintos barrios de la ciudad. Una vecina del centro sostuvo que San Cayetano representa mucho más que el patrono del trabajo. "Estamos rezando por Argentina. Gracias a Dios todos tenemos trabajo, pero venimos porque tenemos mucha fe", afirmó.
Para muchos, la tradición lleva décadas. "Vengo desde hace años", resumió un vecino del Templete San Cayetano, mientras otra mujer destacaba que "la fe es lo que salva a la humanidad".
"Dos personas de mi familia quedaron sin trabajo"
Entre los testimonios más conmovedores estuvo el de una mujer que, como cada 7 de agosto, volvió a pedir por sus seres queridos. "En estos momentos tan difíciles hay que rezar por la familia. Tengo dos personas muy cercanas que quedaron sin trabajo y estoy rezando especialmente por ellas", contó.
Con 82 años, otra fiel aseguró haber atravesado numerosas crisis económicas, pero reconoció que la situación actual le genera una profunda preocupación. "El ser humano necesita trabajar para sentirse realizado. Nunca vi una crisis como esta", lamentó.
En medio de ese escenario, muchos eligieron transformar la angustia en esperanza. "Vengo a agradecer y a pedir salud y trabajo para todos", expresó una mujer llegada desde Villa Lavalle antes de encender una vela.
Una fe que no pierde fuerza
El párroco Julio Peralta destacó la masiva participación de los fieles y aseguró que la fiesta de San Cayetano sigue siendo una de las expresiones religiosas más importantes para los salteños. "La gente viene a pedir la intercesión de San Cayetano y a suplicar aquello que necesita recibir de Dios. Lo más lindo es ver la fe, la devoción y la esperanza con la que llegan", sostuvo.
El sacerdote remarcó que uno de los rasgos que más lo sorprende de Salta es la forma en que la fe se vive cotidianamente. "El salteño no solo dice que tiene fe, la demuestra con sus gestos y con sus acciones. Eso se refleja en la enorme cantidad de personas que hoy se acercan al templo", afirmó.

