El gobernador Gustavo Sáenz presentó el programa estratégico "Salta 2050". La apuesta total al litio en la Puna, las obras clave sobre la Ruta 51 y el objetivo de esquivar los vaivenes políticos para asegurar inversiones millonarias.
La provincia de Salta pateó el tablero productivo y presentó formalmente el programa “Salta 2050”, una ambiciosa iniciativa de planificación a largo plazo que busca trazar la hoja de ruta económica de la provincia norteña para las próximas décadas. El plan, que fue lanzado con bombos y platillos, tiene dos pilares fundamentales e innegociables para prender el motor del crecimiento regional: la minería de vanguardia y la consolidación del Corredor Bioceánico.
El encargado de encabezar la presentación fue el propio gobernador salteño, Gustavo Sáenz, quien estuvo respaldado por un fuerte arco de representantes del sector público, el ámbito privado, el sector académico y referentes productivos. La gran meta que se propusieron las autoridades salteñas es blindar una agenda de desarrollo que logre trascender los ciclos políticos de turno y los cambios de gestión, dándole a los inversores la previsibilidad y las reglas claras que exigen los proyectos a gran escala.
El boom del litio en la Puna
Uno de los puntos centrales del plan es consolidar a Salta como uno de los polos mineros más atractivos de la Argentina, explotando al máximo el potencial de la Puna. Con una jugosa cartera de proyectos en marcha, la provincia vecina apunta a transformarse en un jugador clave ante la creciente demanda global de minerales críticos, empujada con fuerza por la electromovilidad y la transición energética global. En el lanzamiento, los funcionarios destacaron la riqueza de los salares salteños y el ritmo que vienen ganando las inversiones tanto en exploración como en producción comercial.
La salida al Pacífico: infraestructura clave
Para que el mineral salga al mundo de forma eficiente, el plan le otorga un rol protagónico al aspecto logístico a través del Corredor Bioceánico Capricornio. Se trata de un esquema estratégico pensado para mejorar de raíz la competitividad de las exportaciones del Noroeste Argentino (NOA).
La hoja de ruta contempla una fuerte inversión en infraestructura vial y ferroviaria. Los ojos están puestos, principalmente, en la optimización de la Ruta Nacional 51 y la reactivación del Ramal C-14, dos vías de conectividad fundamentales que enlazan directamente la Puna con los principales puertos del Pacífico chileno. Para las autoridades de la vecina provincia, estas obras civiles resultan vitales para achicar los costos de transporte y sostener el vertiginoso crecimiento que experimenta la actividad.
Finalmente, desde el Gobierno salteño aclararon que la expansión económica no se hará a cualquier costo. El programa incorpora metas estrictas de sostenibilidad y desarrollo territorial, bajo el concepto de “minería con valor social y ambiental”. Con esto, buscan robustecer la licencia social en las comunidades locales mediante un diálogo fluido entre el Estado, los pueblos originarios y las empresas privadas.

