La provincia de Salta atraviesa un momento crítico en términos de salud pública tras la confirmación de un brote de fiebre chikungunya que ya afecta a múltiples localidades. El término "chikungunya", derivado de la lengua africana makonde, significa literalmente "aquel que se encorva", una descripción cruda y precisa de la postura que adoptan los pacientes debido a los dolores articulares incapacitantes que caracterizan a esta patología.
En lo que va del periodo de vigilancia epidemiológica 2025-2026, la provincia ya registra 154 casos confirmados, una cifra que mantiene en vilo a las autoridades sanitarias.El epicentro del brote se localiza en el departamento General San Martín, donde la localidad de Salvador Mazza concentra la gran mayoría de los contagios con 96 casos reportados.
Esta situación ha obligado al Ministerio de Salud Pública a coordinar operativos binacionales con Yacuiba, en Bolivia, para intentar frenar la propagación del virus en la frontera. Sin embargo, el mapa del contagio se extiende: el departamento Orán suma 37 casos —con fuerte incidencia en Aguas Blancas y San Ramón de la Nueva Orán—, mientras que la capital salteña y localidades como Embarcación, Tartagal, Joaquín V. González y Cerrillos también han reportado pacientes positivos.
A diferencia del dengue, el virus de la chikungunya se distingue por una fase aguda de fiebre alta y dolores articulares tan intensos que pueden persistir durante meses o incluso años, transformándose en una dolencia crónica en el 40% de los afectados. Los médicos advierten que la inflamación suele atacar pequeñas articulaciones de manos y pies, impidiendo en muchos casos que las personas realicen tareas básicas como higienizarse o caminar con normalidad.
Ante este escenario, el sistema de salud recalca la importancia de no automedicarse, especialmente con aspirinas o ibuprofeno, ya que esto podría complicar el cuadro clínico. La prevención sigue siendo la única herramienta efectiva frente al mosquito Aedes aegypti, el vector que transmite la enfermedad.
Las lluvias registradas en zonas como Metán, que han superado los promedios anuales en apenas tres meses, han generado condiciones ideales para la proliferación de criaderos. Por ello, las autoridades insisten en el descacharrado domiciliario, el uso de repelentes cada cuatro horas y la consulta inmediata ante la aparición de síntomas como fiebre persistente, dolor abdominal o somnolencia, con el fin de evitar que el brote, que según expertos "recién comienza", continúe escalando en territorio salteño.

