En medio de la causa judicial que investiga a docentes imputados, el dirigente sostuvo que hace dos años denunció corrupción en Educación y pidió que la Justicia avance hasta las últimas consecuencias.
Por Aries, el secretario general de ADP, Fernando Mazzone volvió a referirse al escándalo por los postítulos apócrifos en el sistema educativo salteño y apuntó directamente contra el sector de los docentes autoconvocados. “Fíjense quiénes eran los que se compraban y se vendían los postítulos truchos, eran los famosos autoconvocados, la mayoría”, afirmó.
En ese marco, aseguró que ya había advertido sobre presuntas irregularidades en el ámbito educativo hace dos años. “El tiempo me da la razón cuando decía que había corrupción en Educación”, remarcó, y diferenció a los afiliados a la ADP, al señalar que el porcentaje de involucrados dentro de ese gremio sería mínimo.
Mazzone calificó el hecho como “gravísimo” y expresó su expectativa de que la Justicia avance “hasta las últimas consecuencias”. Según indicó, existiría una red con alcance en distintas zonas de la provincia —como Anta, el norte y el sur— y un “hilo” que conduciría hasta Bariloche, donde presuntamente se recepcionaba el dinero. Trascendió que algunos cursos podrían haber alcanzado valores de hasta 360 mil pesos.
“El docente que se aprovecha de estas cosas para ganarle un puesto a un colega serio, conmigo no va”, enfatizó. Además, pidió “blanquear el sistema” y sostuvo que este tipo de maniobras perjudican a la mayoría de los docentes que se capacitan y cumplen con su tarea en el aula.
En sus declaraciones, también planteó la necesidad de una profunda reforma educativa y reconoció falencias en la formación docente. “Soy docente antes que sindicalista, y es vergonzoso ver algunos casos. Pero el problema no siempre es solo del docente, sino de quién lo formó”, reflexionó.
El dirigente insistió en que se deben revisar no solo los derechos sino también las obligaciones dentro del sistema educativo y consideró que las evaluaciones de desempeño no deberían ser un tema tabú. “No puede ser que tengamos chicos que terminan la primaria sin saber leer ni escribir. ¿Dónde está la falencia?”, cuestionó.

